«Buscamos ampliar hasta catorce días la respuesta a infartos cerebrales»

La investigadora ofreció ayer una charla a los estudiantes de Rozona Formación./
La investigadora ofreció ayer una charla a los estudiantes de Rozona Formación.

La experta avilesina presentó ayer ante los alumnos del Centro Rozona sus avances en el estudio de terapias con células madre

BÁRBARA MENÉNDEZ

Las terapias con células madre ya suponen una revolución para el tratamiento de los infartos cerebrales, que demandan una rápida respuesta médica para poder mejorar el pronóstico del afectado. La doctora en Anatomía y Neurociencia María Gutiérrez Fernández (Bayas, 1975) sigue avanzando en esta materia con sus estudios en el Hospital Universitario de La Paz, en Madrid. Ayer protagonizó una charla dedicada a los alumnos del Centro de Formación Rozona.

-¿Cree que el futuro de la medicina pasa por seguir experimentando con células madre?

-Sin duda es uno de los futuros. En el caso de mi investigación en infartos cerebrales, las dos únicas terapias que hay actualmente son la trombolisis intravenosa con el t-PA y la trombectomía mecánica. El inconveniente de estas estrategias es su corta ventana terapéutica, es decir, el paciente tiene muy poco tiempo para llegar al hospital y que así sean efectivas, sólo disponen de cuatro horas y media y seis respectivamente. Lo que queremos aportar con la terapia celular es que el afectado se pueda beneficiar a tiempos más largos y, en las fases agudas de la enfermedad, poder proteger y reparar.

-¿Diría que esta extensión del tiempo disponible para tratar con eficacia al paciente es lo más destacable de su investigación?

-Sin duda, porque puedes ampliar los tiempos a más de dos semanas. Nosotros en el Hospital Universitario de La Paz estamos trabajando ya con estudios de tratamiento hasta los catorce días después del infarto cerebral. Hablamos de un margen muy importante para el profesional.

-A menudo se oye hablar de terapias con células madre para enfermos medulares, pero esto abre una dimensión aún mayor.

-Claro. Este estudio sería para el infarto cerebral, pero también para lesiones medulares y enfermedades desmielinizantes. Por ejemplo, también sería una alternativa para la esclerosis múltiple, ya se están llevando a cabo los primeros ensayos.

-¿Cuánto tiempo lleva trabajando en esta investigación?

-Desde 2004, hace ya más de doce años. Vamos cambiando las estrategias y los objetivos porque aún no se conoce muy bien el mecanismo de acción de las células madre hoy en día. Se cree que es por liberación de una serie de factores, entonces los estamos estudiando y administrándolos en animales. De hecho estamos prácticamente en los inicios de la terapia celular en las enfermedades neurológicas.

-Usted es asturiana, pero lleva muchos años trabajando en Madrid.

-Sí, nací en Bayas y a Madrid me fui en 2002, dos años antes de comenzar esta investigación. Allí soy investigadora Miguel Servet y coordinadora del Laboratorio de Neurociencia y Cerebrovascular, donde tengo mi propio grupo de trabajo. Está compuesto por nueve personas, dos pre-doctorales, dos post-doctorales y cinco estudiantes.

-¿Fue usted quien se interesó por el puesto o contactaron ellos?

-Surgió a raíz de una oferta de empleo. Salomé (González, actual directora de Rozona Formación) me dijo que ofertaban una beca, entonces llegué allí como becaria al amparo del profesor Díez Tejedor, que es el jefe del servicio de Neurología de La Paz. Entre todos empezamos a crear el laboratorio poco a poco porque no había.

-¿Cree que hay más oportunidades laborales en Madrid que en Asturias, pese a la fama de la Universidad de Oviedo?

-Lamentablemente sí. La investigación en España está muy mal, ni se cree en el trabajo que desarrollamos y mucho menos apoyan el I+D, que es fundamental para el desarrollo. Pero en La Paz por ejemplo hay bastantes oportunidades por la existencia del Instituto de Investigación, que integra el Hospital, la Fundación y la Universidad Autónoma de Madrid. Es algo similar a lo que pretenden hacer aquí en Oviedo. Se combinan por tanto dentro de una misma institución todos los pilares necesarios para desarrollar un estudio traslacional: la asistencia, la docencia y la investigación.

-¿No podría haber avanzado tanto de haberse quedado en Asturias?

-Me hubiese encantado, mi sueño es volver y formar aquí mi equipo. Hay gente muy buena y preparada, pero en el Principado destinan poquísimos fondos, lo que ralentiza y dificulta todo el proceso.

-¿Sigue siendo necesario para los profesionales salir fuera de España para continuar su trabajo?

-Yo creo que menos que hace unos años. Siempre está bien ver lo que hay fuera para conocer otros modelos y patrones, pero aquí hay personas perfectamente cualificadas para poder desarrollar estas labores de investigación. De hecho, a los españoles nos quieren mucho fuera porque somos personas que le sabemos sacar el máximo rendimiento a los pocos recursos disponibles.

-¿Es problema sólo de la financiación o también de la poca implicación de la sociedad?

-Está claro que aún queda un laborioso trabajo de concienciación. Toda investigación es necesaria, aunque sólo sea para desarrollar la aspirina o el paracetamol que te tomas todas las semanas, eso es lo que la gente necesita entender. Lo que también es preocupante es la desigualdad de recursos según la zona. ¿Por qué un paciente de ictus de Asturias no se puede beneficiar de lo mismo que un paciente de ictus de Madrid?

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