El legado de Andrés Cerezo sigue vivo

Isabel Cerezo (derecha) donó los cuadros a la parroquia en agradecimiento al párroco Neyo. /
Isabel Cerezo (derecha) donó los cuadros a la parroquia en agradecimiento al párroco Neyo.

La heredera donó ayer dos cuadros a la parroquia de de Santo Tomás, que se pondrán a la venta en el mercado solidario de Manos Unidas

B. MENÉNDEZ

El legado artístico del pintor Andrés Cerezo Mena, quien falleció el pasado mes de noviembre, perdurará en Avilés, la ciudad que le acogió tras llegar desde su Córdoba natal. Su hija María Isabel Cerezo, también pintora, reabrirá en los próximos meses el famoso estudio de la calle del Prado por el que tantos alumnos pasaron. Isabel apostará por continuar el trabajo que tan bien desempeñó su padre durante tantos años, motivo por el que se trasladará desde León, ciudad en la que vive actualmente con su marido.

«Para mí es muy especial estar en el mismo local y tengo muchas ganas de poder abrir por fin, además siempre me ha gustado Avilés», comenta Cerezo, quien ha residido la mayor parte de su vida en Madrid. Pese a que retomará esta tradición familiar, Isabel aprendió a dibujar lejos de la mirada de su padre. «Desde pequeña fui autodidacta, ya en la escuela era muy mañosa en asignaturas como dibujo artístico», reconoce. No obstante, ver a su padre trabajar sirvió, de forma inconsciente, para despertar su pasión artística. «Me maravillaba verle en su estudio tan concentrado y con música clásica de fondo», recuerda.

Isabel ya tiene experiencia como profesora, por lo que a priori tiene el viento a favor para devolver el prestigio a la academia de la calle del Prado. «He dado clases particulares en mi casa, que es donde yo misma suelo trabajar porque hasta ahora no he podido tener un estudio», apunta. Su mudanza a Avilés, prevista para primavera, será también la oportunidad perfecta para sumergirse aún más en la pintura como profesional. El estilo de la 'heredera' es significativamente distinto al de su padre; apuesta por retratar sobre todo personas, paisajes y bodegones, si bien es muy versátil en cuanto a las técnicas empleadas.

Una pequeña muestra de la personalidad propia de sus cuadros la pudo comprobar ayer Neyo, párroco de la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery que ofició la misa del funeral de Andrés Cerezo. «Fue muy atento aquel día y nos emocionó mucho a todos, por eso quería compensárselo de alguna manera», desvelaba Isabel. Esta 'recompensa' se formalizó, como no podía ser de otra manera, en forma de dos pinturas de temática bíblico-religiosa.

Venta en el mercadillo

Los lienzos recrean el pasaje de la presentación de la virgen en el templo al óleo y una escena de María y José sosteniendo en brazos a Jesús, en este caso a sepia. Neyo se mostró muy agradecido con la artista y desveló que las obras pasarán a formar parte del listado de objetos que se pondrán a la venta en el tradicional mercadillo solidario de Manos Unidas, que este año se celebrará entre el 7 y el 21 de marzo en la Plaza de Abastos.

En el acto de entrega de los cuadros también estaba presente una nutrida representación de las casi cuarenta voluntarias que componen este colectivo. «Es muy habitual que los pintores locales donen algún trabajo suyo, de hecho el propio Andrés ya nos hizo llegar varios en vida en otras ediciones», aseguraba Marisol Rodríguez, coordinadora del grupo de voluntarias de Manos Unidas. Sólo el año pasado, pusieron a la venta más de 160 lienzos, objetos que, como ellas mismas señalan, «siempre despiertan mucho interés». En este caso, los de Isabel Cerezo tendrán detrás una bonita historia familiar y de reencuentro con la ciudad en la que su padre era tan querido. «Hay que ser valiente para arriesgar y cambiar de aires», apuntó finalmente la sucesora del artista.

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