La escritora que no conoce fronteras

Fátima Fernández Méndez, en LA VOZ. /
Fátima Fernández Méndez, en LA VOZ.

Fátima Fernández Méndez expone en Oviedo los trabajos de 'La maleta del abuelo'

FERNANDO DEL BUSTO

Desde el pasado 21 de abril y hasta el 28 de mayo la Biblioteca Pérez de Ayala, en Oviedo, acoge la exposición de los trabajos con los que la escritora avilesina, aunque natural de Puerto de Vega, donde nació en 1972, Fátima Fernández Méndez, logró hacerse con el III Premio Internacional de Álbum Infantil Ilustrado Ciutat de Benicarló. Ilustrado por Juan Hernáz (Gijón, 1975), 'La maleta del abuelo' (Onada Edicions) aborda con belleza y sensibilidad un tema como la pérdida de memoria, el alzéheimer. El próximo mes de junio, la muestra visitará la Biblioteca Jovellanos, en Gijón, contribuyendo a la divulgación en Asturias de la que puede ser una de nuestras escritoras más internacionales.

Fátima Fernández es la autora de la historia en la que ha ido buscando la manera de acercar al público infantil un tema tan delicado y que, con frecuencia, viven en sus propias familias. «Siempre trabajo de la misma manera», explica, «en una primera fase me documento e informo sobre el tema. Recopilo información y es como una madeja de lana: busco hasta que encuentro un hilo del que ir tirando para tener una historia».

Una vez que dispone de ese material, busca a un ilustrador. «Cuanto tengo una idea completa buscó al ilustrador cuyo estilo sea el adecuado». En el caso de 'La maleta del abuelo' contó con los hermosos trabajos de Juan Hernáz, cuyo resultado convierte al libro en una pequeña obra de arte y que explica perfectamente el reconocimiento de Benicarló.

«Un libro ilustrado es muy complicado de elaborar. Hay que decir mucho con poco. Busco el juego con el niño y poder hacer diferentes cosas», comenta. La semana pasada se hacía con la novena edicióndel certamen «Cuentos para la igualdad» convocado en Dos Hermanas con el libro 'Ser feliz', con ilustraciones de Ismael Canales.

«Literatura para niños»

No son los primeros éxitos de la escritora que debutó hace diez años en la editorial Siete leguas con 'Kepin vuela por primera vez' y 'Mapy, la alegre locomotora'. Libros para los primeros lectores, incluso para que los padres lean a sus hijos y descubran el valor de la literatura.

«No me gusta el término de literatura infantil, es como si se le hiciese de menos; me chirría. Prefiero definirla como literatura para niños. Es igual de importante, pues es el primer museo al que se asuman. Es una idea reciente, no tendrá más de cien años, pero cada vez se le presta más atención», reflexiona, destacando el esfuerzo cada vez mayor de las editoriales y la creciente calidad artística de las obras que se publican para los jóvenes lectores.

Lo cierto es que su trabajo cada vez es más apreciado y reconocido. No sólo por las constantes reimpresiones de su libro. También por la buena acogida de sus propuestas en otros países, como lo demuestra su presencia en diez idiomas diferentes y proyectos originales en otros países hispano hablantes.

Así, en 2016 publicó en Chile 'En algún lugar', ilustrado por Alejandra Acosta. El trabajo había sido finalista en el Concurso Internacional de Compostela, convocado por la editorial Kalandraka, una de las más prestigiosas del país. «Fue mi primer álbum ilustrado fuera de España», comenta. Llegó a los lectores americanos editado por la prestigiosa Zig-Zag el pasado junio y, en diciembre, se reeditaba.

Una trayectoria donde, si un libro destaca, es 'Nora la niña de sal', un texto que aún sigue seduciendo a los más pequeños y que, según reconoce la propia Fátima Fernández «me dio muchas alegrías».