«Aquí entendéis el sudor amarillento que tenía la ría»

José Luis Ipiña y Blanca Sarasúa, ayer en la inauguración de la exposición en Avilés. /
José Luis Ipiña y Blanca Sarasúa, ayer en la inauguración de la exposición en Avilés.

La muestra 'El legado de hierro' repasa el antiguo paisaje siderúrgico de Bilbao

J. F. GALÁN

'El legado del hierro' retrata un mundo ya desaparecido que conserva un vivo reflejo en Avilés. Son 32 óleos del difunto artista bilbaíno Ignacio Ipiña (1932-2010) que relatan el antiguo paisaje siderúrgico de la margen izquierda de la ría de Bilbao, de Sestao y de Barakaldo,

cargaderos, altos hornos, silos, decantadoras, torpedos, trenes de laminación y baterías de cok que bien pudieran ser las instalaciones fabriles de Ensidesa. «Vosotros vais a entender muy bien el sudor amarillento que tenía la ría, las grúas cansadas de trabajar», dijo ayer su viuda, Blanca Sarasúa, durante la inauguración de la exposición, la primera pictórica que acoge el Museo de la Historia Urbana de Avilés en sus cuatro años de vida. Podrá visitarse hasta el 17 de julio.

Letrado bancario, viceconsejero de Obras Públicas, Transportes y Urbanismo del Gobierno Vasco, Ipiña pintó la serie durante los difíciles años de reconversión que también padeció aquella industria de la margen izquierda del Nervión. «Sí, es cierto que Bilbao está ahora más limpio y bonito, pero la gracia de aquella ría, de aquellas grúa siempre vivas... Eso se ha perdido para siempre», lamentó su viuda.

Son cuadros coloridos, de fuertes contrastes y líneas curvas que transmiten el esfuerzo no exento de tragedia que escondían aquellas estructuras de hierro pese a que no se distinguen trabajadores. «Es cierto que no se ven, pero están ahí, en el frío de las máquinas. Se sienten. Es un poco metafórico. Buscaba que la imagen explicase la fuerza del trabajo de aquellos hombres y de aquellas mujeres que tiraban con cuerdas de las barcazas. Esas formas retratan personas y reflejan un drama humano», puntualizó la viuda.

Es su primera visita a Avilés. «Dicen que se parece a Bilbao. Todavía no lo sé, y no lo sabré hasta que vea el puerto. Pero lo que he visto me ha sorprendido muy gratamente. Sobre todo el suelo, tan pulido, señal inequívoca de que se trata de una ciudad muy pisada, con mucha historia. Me han dicho que es el puerto cantábrico más antiguo, doscientos años anterior a Bilbao», añadió.

La acompañaba José Luis Ipiña, hermano del pintor. «Avilés también conoció el industrialismo, es un lugar idóneo para esta exposición. Comprendéis lo que era la ría industrial de Bilbao a través de vuestro puerto y el valor de estas estructuras utilizadas por miles de trabajadores. De esos ambientes, del hábitat de los obreros, justo al lado de las fábricas, salieron gentes destacadas, entre ellos los fundadores del Athletic».

'El legado del hierro' ha sido expuesto en museos muy vinculados con el fierro, como el Rialia de Portugalete o el de la Siderurgia y la Minera de Castilla y León, en Sabero, cuya colaboración ha sido determinante para que ahora se pueda disfrutar en el Museo de la Historia Urbana de Avilés. Los directores de uno y otro, Roberto Fernández y Manuel Ángel Hidalgo, estaban en la presentación, junto a la concejala de Promoción Social, Educación, Ciudad Saludable y Cultura, Yolanda Alonso, otros miembros de la Corporación y el director general del Niemeyer, Carlos Cuadros.

La introducción llegó en forma musical de mano de Valeria Gaya, alumna del Conservatorio Municipal Julián Orbón que interpretó dos piezas al violín.

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