El abogado de Julio Pardo reconoce un «crimen brutal» pero sin ensañamiento

La sala del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que ayer vio el recurso de apelación de Julio Pardo, con este siguiendo el desarrollo por videoconferencia desde la cárcel. / ÁLEX PIÑA
La sala del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que ayer vio el recurso de apelación de Julio Pardo, con este siguiendo el desarrollo por videoconferencia desde la cárcel. / ÁLEX PIÑA

Félix Guisasola asegura en la apelación que el jurado actuó «bajo presión mediática» y alega una «doble vara de medir» de la sentencia

C. DEL RÍO OVIEDO.

El abogado del confitero avilesino Julio Pardo, Félix Guisasola, cree que el jurado que por unanimidad condenó a su cliente por el asesinato de su mujer estaba condicionado por la «presión mediática» y defiende que en el «crimen brutal», «que nunca hemos negado», no se dieron ni el ensañamiento ni la alevosía que exige la ley para calificar el delito de asesinato y no de homicidio, que acarrearía una pena menor. Asimismo rechaza el agravante de género. El letrado expuso estos argumentos en la sala Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de Asturias que ayer celebró la vista del recurso de apelación a la sentencia que el pasado mes de marzo condenó a veinticuatro años de cárcel a Pardo. El pastelero siguió la vista por videoconferencia desde la cárcel de Asturias y rechazó su derecho a intervenir al final de la misma.

Guisasola argumentó, en primer lugar, por qué el crimen debía ser considerado homicidio y no asesinato. En su opinión no se dan ni el ensañamiento ni la alevosía que apreció el jurado. Respecto al primero, reconoció «saña, pero no ensañamiento desde un punto de vista jurídico» porque aunque «hay voluntad de matar, no la hay de causar dolor». Reclamó conocer la secuencia de los más de treinta golpes porque «el veredicto no habla en todo el texto de ella» y entiende que esa «reiteración de golpes es perfectamente compatible con la intención de causar la muerte lo más rápido posible». «Junto con el intento de asfixia con el almohadón es indicativo de querer acabar cuanto antes con la vida y no prolongar la agonía. No cabe, por tanto, ensañamiento», insistió.

Asimismo, y siempre según su interpretación, la alevosía tampoco se sostendría por la elección de un arma endeble y de poco peso para matar a Ascensión Amores, 'Susi', y por no haber existido el factor sorpresa en el ataque. «Hay lesiones de defensa, luego se hace extraño que ella estuviera dormida o desprevenida en la cama», resaltó.

En segundo lugar, rescató los informes psiquiátricos firmados por María Paz García-Portilla y Julio Bobes, jefe del servicio de Psiquiatría del Sespa y «máxima autoridad en el Principado de Asturias, tanto clínica como docente». Estos determinaron, tras varias entrevistas y tests con valoraciones isométricas, el «trastorno mixto de personalidad con componente de impulsividad (que sufre Pardo) y que es el quid de la cuestión». Esgrimió que los médicos-forenses del juzgado no habían realizado estas pruebas, tan solo habían manifestado «elucubraciones» y volvió a manifestar la «doble vara de medir» de la sentencia al aceptar algunas partes de un testimonio o de una prueba en detrimento de otras y «siempre en contra de los intereses del acusado».

Por último, negó el agravante de género que implicaría que Pardo mató a su mujer como acto de posesión o acto de superioridad sobre la misma. «No hay ninguna prueba que determine que esto fue así», reclamó restando valor a uno de los testimonios que en este sentido fue más contundente, el de la tía del confitero.

Ni el Ministerio Público ni la acusación particular, Abogado del Estado o acusación popular, ejercida por Abogadas para la Igualdad, aceptó estos argumentos. Reprocharon a la defensa que intentara «modificar los hechos probados valorando interesadamente varias pruebas» y se remitieron a jurisprudencia del Tribunal Supremo para desmontar algunos de los argumentos expuestos.

La abogada de la acusación particular, María Martín, señaló que el informe de los psiquiatras contratados por la defensa refleja que el «carácter de impulsividad es tan leve que impide calificar su comportamiento de asocial». Y María Pérez, de Abogadas para la Igualdad, defendió que el jurado incluso argumenta «por qué da más valor a unas que a otras».

Los familiares de Ascensión Amores no asistieron ayer a la vista. Se da la circunstancia de que velaban al padre de 'Susi', fallecido el martes y que hoy será enterrado, a las doce, en la iglesia parroquial de San Agustín, en el polígono de La Magdalena.

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