Absueltos los vecinos de Hermanos Soria acusados de amenazas por escrito

El bloque de Hermanos Soria en el que se suceden los conflictos. /  MARIETA
El bloque de Hermanos Soria en el que se suceden los conflictos. / MARIETA

La sentencia señala la ausencia de pruebas concluyentes acerca de la autoría de una nota que apareció en el buzón de los demandantes

C. R. AVILÉS.

Los vecinos del número 5 de la calle Hermanos Soria que han sido condenados en dos ocasiones por sendos delitos de coacciones y amenazas (sentencias que están recurridas) han sido absueltos de otra acusación de amenazas leves que fue juzgada el pasado 17 de diciembre. En esta ocasión, la titular del Juzgado de Primera Instancia Número 1 absuelve a la madre y al hijo demandados al no contar con pruebas sólidas que demuestren que fueron ellos los autores de una nota amenazante manuscrita dejada en el buzón de los vecinos del piso superior. La nota en cuestión rezaba «un vecino/a que te kiere mucho, la próxima vez que se moleste al vecindario, se ralle buzones, se raye coches, te voy a matar, no es una amenaza, es una adbertencia, estoy muy loco/a y te voy a hacer la vida imposible» (sic).

El historial de madre e hijo no hace por sí solo presuponer que hayan sido ellos quienes escribieron esas líneas. Nadie los vio ni hacerlo ni dejarlo en el buzón y la declaración del demandante en la que indicó que según la recogieron se encaminaron a la comisaría de la Policía Nacional seguidos por su vecina no indica nada más que eso.

Se trata del primer juicio de los tres celebrados hasta el momento contra ellos que se resuelve a su favor. En principio, el abogado de la parte demandante, Antonio Urrutia, no tiene pensado recurrir.

El próximo mes de febrero volverán a verse las caras en un nuevo juicio

Durante la celebración del juicio, trató de demostrar que esa nota aparecida en el buzón de sus clientes ya estaba en poder de M. I. M. I. desde mucho antes, puesto que esta mujer la había presentado tiempo atrás en el juzgado asegurando que alguien lo había introducido en su buzón. Aquel caso fue archivado.

Sobre M. I. M. I. y su hijo M. M. M. F. pesan sendas órdenes de alejamiento por un delito de coacciones y otro de amenazas. Ambas sentencias han sido recurridas por su abogado, José Carlos Botas. El Juzgado de Primera Instancia Número 4 les prohibió acercarse a menos de quinientos metros del domicilio de los denunciantes durante seis meses y les impuso una multa de seis euros diarios durante tres meses. Consideraba que habían hecho la vida imposible a los vecinos del piso superior con «ruidos intensos y molesto» diaria y reiteradamente «con la única intención de molestar a los vecinos de la vivienda superior, habiendo conseguido su propósito hasta el extremo de que como consecuencia de los mismos y de los problemas que causaban a su hijo menor de edad, la esposa del denunciante y el pequeño se han visto obligados a dejar de vivir en la vivienda de su propiedad, adquirida en el mes de mayo de este mismo año».

Amenazas

El Juzgado de Primera Instancia Número 1 los condenó poco después por amenazas leves al considerar probado que el varón profirió por la noche desde su domicilio voces y expresiones como «me cago en el puto crío de Dios, os lo voy a matar», que los aludidos escucharon perfectamente. En este juicio, además de la declaración de los demandantes y padres del niño, testificó la abuela del menor, que estaba pasando unos días en casa del matrimonio. En este caso, solo el hijo fue condenado a una multa de 240 euros y a una orden de alejamiento de doscientos metros del demandante.

De momento, ellos residen en el bloque y son los demandantes quienes han trasladado su residencia. El próximo mes de febrero volverán a verse las caras en los juzgados.