Acepta dos años de cárcel por dejar tuerto a su cuñado en el tanatorio

La abogada Raquel Rozalén con su ayudante. / PABLO LORENZANA
La abogada Raquel Rozalén con su ayudante. / PABLO LORENZANA

Tendrá que pagar 63.500 euros en concepto de indemnización, además de los gastos médicos que se acrediten

M. MARTÍNOVIEDO.

El hombre que agredió a su cuñado en el tanatorio de Avilés en 2014 porque no le habían comunicado el fallecimiento de su madre reconoció los hechos y aceptó ayer una pena de dos años de prisión y tres años de alejamiento (que supone no poder acercarse a menos de doscientos metros a la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o el lugar en el que se encuentre en cualquier momento) que finalmente le pidieron la Fiscalía del Principado de Asturias y la acusación particular, tras llegar a un acuerdo con la defensa. La condena se ratificó ayer en la Sección Segunda de la Audiencia Provincial, en Oviedo.

Los dos años de prisión es un periodo bastante inferior a los seis años que solicitaba inicialmente el Ministerio Público o los nueve de la acusación particular. Además, se le impuso el pago de una indemnización a su cuñado de 27.250 euros por las lesiones causadas y de 36.000 por las secuelas, más los intereses legales correspondientes y los gastos de curación que se acrediten.

La abogada de la defensa, Raquel Rozalén, calificó el acuerdo como «muy provechoso» y admitió que «posiblemente la pena de dos años que se le ha impuesto quedará suspendida», dado que no tiene antecedentes penales. Comentó que no fue difícil llegar a un acuerdo con la acusación particular «por haber sido hechos que ocurrieron dentro de una familia». A preguntas de los medios, expresó sus dudas acerca del restablecimiento de la relación familiar puesto que ya no la tenían antes del incidente, «si no a mi cliente se le hubiese avisado de la muerte de su madre».

Su defensa calificó como «muy provechoso» el acuerdo que evitará su entrada en prisión

El ahora condenado estaba acusado de haber agredido a su cuñado el día 19 de marzo de 2014 en el tanatorio de Avilés, sobre las cinco de la tarde, momento en el que se presentó tras enterarse de que su madre había fallecido y su familia no le había avisado.

Entró en el velatorio increpando a los familiares y amigos presentes y su cuñado le pidió que se tranquilizase. Empezó así una discusión entre ellos que terminó con un manotazo que alcanzó y dañó el ojo izquierdo de la víctima, que tuvo que pasar por quirófano.

Tardó 545 días en curarse por completo, según las pruebas presentadas por su abogado, y entre las secuelas que le quedaron están una pérdida casi total de la vista en ese ojo, un perjuicio estético y un trastorno ansioso-depresivo reactivo. Será indemnizado por estos daños con más de 60.000, según el acuerdo.