El agredido en las fiestas de Piedras Blancas asegura que le patearon cuando cayó al suelo

El autor de la agresión es conducido a la cárcel tras prestar declaración en los Juzgados. /Marieta
El autor de la agresión es conducido a la cárcel tras prestar declaración en los Juzgados. / Marieta

La defensa del detenido que está en prisión recurre la medida cautelar justificando su arraigo familiar

C. DEL RÍO

L. E., el joven de 31 años agredido en las fiestas de Piedras Blancas, asegura que fue pateado cuando cayó al suelo tras recibir un golpe en la cara. El testimonio que ha transmitido a su entorno difiere sustancialmente del declarado por los cuatro detenidos en instancias judiciales el pasado martes, que aseguraron que uno le golpeó y huyeron sin conocer las consecuencias.

De ese golpe en la cara es sobre lo único en lo que coinciden ambas versiones. Propinado, según reconocieron los cuatro detenidos, por A. S. G., es lo que ocurrió antes y después sobre lo que surgen discrepancias.

El herido ha referido a amigos y familiares que había tenido rencillas previas de poca importancia con los jóvenes que en la verbena se encontraban justo detrás. Él estaba fumando cuando el cigarrillo se le cayó hacia atrás. El grupo se habría molestado y soltó ese primer golpe en el que todos están de acuerdo. A partir de aquí vuelven a diferir las versiones. Según los cuatro jóvenes, A. S. G. le golpeó y todos se marcharon corriendo. Ni lo vieron caer ni se enteraron de las consecuencias hasta que lo vieron en los medios de comunicación. La víctima ha dicho que una vez en el suelo, en el que impactó de cara, fue pateado y le empezaron a sangrar los oídos.

De determinar lo ocurrido se encargará la justicia, mientras lo único objetivo ahora es que L. E. continúa recuperándose de sus heridas en el Hospital Universitario Central de Asturias.

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Por otra parte, el abogado del único encarcelado, F. B. R, Juan Pablo Martín, presentó ayer un recurso contra esta medida cautelar impuesta a su cliente. Cree que fue adoptada por un malentendido en el testimonio del joven. Al parecer, se le preguntó si tenía familia y él respondió negativamente. «Se explicó mal. Él entendió que le estaban preguntando por esposa e hijos, por eso respondió que no. Mi cliente nació aquí y tiene mucha familia. No representa ningún riesgo de fuga», aclaró el letrado.

F. B. R. no es el autor material del golpe y es el único para el que se ha decretado el ingreso provisional en prisión. Al resto se le ha impuesto una orden de alejamiento de 150 metros, la prohibición de comunicarse con la víctima y estar a disposición del juzgado por si se necesitara practicar otras diligencias.

A. S. G. se presentó voluntariamente en el cuartel de la Guardia Civil acompañado por su abogado cuando se enteró de las consecuencias de su puñetazo.

Tras las primeras declaraciones, la titular del Juzgado de Instrucción Número 5, en funciones de guardia el martes, rechazó imputar a los detenidos un delito de omisión de socorro como sugería la Guardia Civil al considerar que no se dieron las condiciones. Ya lo había advertido uno de los letrados que «ni aún exagerando el Código Penal se da porque había gente y había un puesto médico al lado. La omisión del deber de socorro es cuando dejas a una persona perdida en un monte sin que nadie la pueda auxiliar».

Parece que la instrucción podría ser relativamente ágil a la espera de que la víctima abandone el centro hospitalario y se pueda valorar el alcance de sus lesiones en aras a calcular la responsabilidad civil.

Roberto Santiago, concejal de Festejos de Castrillón, lamentó el mismo martes un «grave incidente» que empañó «las que han sido las mejores fiestas de Piedras de los últimos años». El edil destacó el funcionamiento de «todas las medidas de seguridad puestas encima de la mesa» y la «atención inmediata» gracias a la presencia «allí mismo de una patrulla de la Policía Local, Guardia Civil y, a muy escasos metros, una ambulancia que trasladó al herido al Hospital San Agustín primero, aunque luego fue derivado al Central». «Lamentablemente cuando se junta tanta gente estas desgracias pueden ocurrir», reflexionó Santiago.

La popularidad de las fiestas de Piedras Blancas parece ir in crescendo en los últimos años, reuniendo cada vez a un mayor número de personas. Una circunstancia que, junto con el consumo masivo de alcohol y otras sustancias, acaba convirtiéndose en el caldo de cultivo de este tipo de peleas. El lunes por la noche, mismamente, la última noche festiva por la celebración del Día de Castrillón, se tiene constancia de varias, aunque ninguna de consideración.