El agua cautiva a Jesús en el templo

Los fieles, apesadumbrados en el templo tras la cancelación de la procesión de Jesús Cautivo. /  FOTOS: OMAR ANTUÑA
Los fieles, apesadumbrados en el templo tras la cancelación de la procesión de Jesús Cautivo. / FOTOS: OMAR ANTUÑA

Resignación entre los cofrades, que conocedores de la previsión meteorológica, contaban con ello La Cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza renuncia a procesionar por la lluvia

C. DEL RÍO AVILÉS.

La Cofradía Nuestro Padre Jesús de la Esperanza suspendió ayer la Procesión de Jesús Cautivo por la lluvia. A pesar de que a la hora prevista apenas caían cuatro gotas, la decisión fue firme desde las ocho y media de la tarde, un cuarto de hora antes del comienzo de la estación penitencial. No cabía arriesgarse en un recorrido largo y después de que el agua no hubiera dado prácticamente tregua durante todo el día. «Estamos resignados, conocíamos la predicción y contábamos con ello», compartía Rufino Arrojo, hermano mayor, después de haber retirado el paso de Jesús de Medinaceli del centro del pasillo hacia la capilla del Carmen, en uno de los laterales de la iglesia de San Antonio de Padua.

No hubo por tanto drama entre los cofrades, pero sí ese sinsabor que queda «por el trabajo que has realizado y al final no tienes la oportunidad de lucir». «Hay un poco de bajón porque siempre lo preparas con toda la ilusión del mundo», añadió el vocal Ángel Jiménez, quien explicó que ahora las flores de este paso se trasladarán al que procesiona el viernes.

Tras anunciar la decisión de no salir, cofrades y devotos ocuparon los bancos de la iglesia para atender un breve oficio religioso, a cargo del sacerdote rector del templo, Ángel Fernández Llano. Antes y después, los fieles no dejaron de inmortalizar con sus teléfonos móviles el paso de Jesús doblemente cautivo en el templo. Gente de todas las edades se aproximó hasta una figura que muestra la desolación de Jesús cuando, apresado, fue abandonado por sus discípulos.

Fernández Llano trató de consolar con sus primeras palabras a los cofrades. «Para nosotros nuestra procesión es esta, la interna. La pública es una manifestación externa de nuestra fé porque es un gran honor», explicó. Recordó que habían aprovechado el periodo de Cuaresma para preparar una Semana Santa que ensalza al Cristo muerto para «liberarnos del pecado». «La procesión es también oración y la religión no es algo interior, es un estilo y un proyecto de vida porque el cristiano vive su fe», reivindicó.

Animó a «manifestar el gozo de estar salvados por Dios» en «esta semana de dar gracias» antes de la lectura en el Evangelio del pasaje en el que Jesús es prendido en el huerto de los olivos para ser llevado al juicio del Sanedrín. Tras rezar el credo, un canto de penitencia, un padrenuestro y un avemaría, el sacerdote recordó que los días fundamentales eran el Jueves y Viernes Santo «y la cumbre es la vigilia pascual, la más solemne de las celebraciones».

La Cofradía, que saldrá viernes y sábado, tiene como próxima cita la comida de hermandad del jueves. Hasta entonces, prefieren quedarse con el recuerdo de la procesión de La Borriquilla, el Domingo de Ramos, suspendida precisamente el año pasado por la lluvia.