El San Agustín adelanta 24 horas la identificación de virus y bacterias

El equipo de Microbiología del San Agustín, comandado por Javier Rodríguez. / FOTOS: MARIETA
El equipo de Microbiología del San Agustín, comandado por Javier Rodríguez. / FOTOS: MARIETA

El centro hospitalario avilesino se hace con un nuevo equipo de espectrometría de masas que además permite un ahorro en materiales

RUTH ARIAS AVILÉS.

Desde que a un paciente le recogían una muestra, fuera de sangre, orina o cualquier otro resto biológico hasta que un profesional pudiera decirle con seguridad qué virus, hongo o bacteria tenía, podían pasar alrededor de dos días y medio, un plazo que ahora, gracias a un nuevo equipo de espectrometía de masas, se ha reducido en 24 horas o, en algunos casos, incluso más.

Hasta el pasado mes de septiembre los profesionales de Microbiología sembraban la muestra y, si a las 24 horas había crecido algo, aún había que seguir otro proceso para lograr identificarlo. Ahora, con el nuevo aparato, llamado Maldi-TOF, ese segundo proceso se reduce de 24 horas a tan solo veinte minutos, y a menudo, como es el caso de los hemocultivos, es posible acortar aún más los tiempos ya que «ahora con ligeros crecimientos ya puede hacerse y a veces adelantamos casi dos días la identificación», asegura Gema Sierra, una de las facultativas de este área en la que cada día trabajan más de una quincena de personas comandadas por Javier Rodríguez.

«Lo fundamental cuando se trata de infecciones es que el tiempo de respuesta sea el menor posible, y en eso hemos mejorado muchísimo», señala el jefe del departamento. De esta forma es posible comenzar con muchas horas de antelación el tratamiento más eficaz, evitando muchas molestias y sufrimiento al paciente.

El propio aparato compara las muestras que se han sometido a su análisis con una extensa base de datos y es capaz de decir en unos minutos, el tipo de germen o bacteria del que se trata, siempre que esté dentro de esa base. Si no, el profesional deberá cotejarlo de forma manual, aunque estos casos son los menos.

El Maldi-TOF, cuyo uso supone alrededor de 60.000 euros al año, una cifra que puede parecer elevada, pero que significa una reducción de costes de material con respecto al anterior sistema. Lo más importante, no obstante, es que ha agilizado el trabajo de los microbiólogos del San Agustín, por cuyas manos pasan cada año alrededor de 74.000 muestras con las que se analizan unas 600.000 determinaciones. Allí se atienden no solo las que se recogen a los pacientes del propio hospital y las de los centros de la salud de la comarca, sino también las correspondientes a la Fundación Hospital de Avilés, con la que existe un convenio, ya que no cuentan con laboratorio.

A lo largo de la mañana se hacen análisis de bacteriología, micobacteriología, parasitología, micología, serología infecciosa y biología molecular, hasta llegar a contabilizarse más de dos centenares de pruebas diferentes tanto en muestras clínicas como ambientales. Desarrollan además una importante actividad interconsulta para intercambiar información y asesorar a los profesionales que tratan directamente con el paciente, de cara a asegurar que su problema se aborda con el tratamiento más adecuado.

Servicios urgentes

Actualmente, el servicio de Microbiología solo trabaja durante la mañana, pero desde hace unos meses se ha habilitado un mecanismo para casos urgentes, como puede ser una meningitis o sospechas de tuberculosis, en el que las muestras se envían al HUCA, único hospital de Asturias donde sí hay servicio continuo.

«Queremos crecer en este sistema de colaboración e incrementar el número de pruebas que pueden hacerse», señala Rodríguez, que también aboga por crear un sistema en el propio San Agustín que les permita resolver algunas de las urgencias sin necesidad de esperar al día siguiente.