La alcaldesa se reunirá este mes con la Sepi para definir el futuro del suelo de las baterías

Vista general del suelo que ocupan las baterías de cok, con el poblado de Llaranes en primer plano. / MARIETA
Vista general del suelo que ocupan las baterías de cok, con el poblado de Llaranes en primer plano. / MARIETA

Solicita que el desmontaje comience de forma inmediata tras el apagado y que se incorpore al PEPA y al Parque Tecnológico

J. F. GALÁN AVILÉS.

La alcaldesa, Mariví Monteserín, tiene previsto reunirse el próximo día 20 con representantes de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) al objeto de comenzar a definir el futuro del suelo en el que se asientan las baterías de cok de ArcelorMittal una vez queden fuera de servicio y la multinacional, que los ocupa en régimen de alquiler, los deje libres.

Son unos 400.000 metros cuadrados propiedad de la Sepi susceptibles de acoger nueva actividad industrial que el Ayuntamiento reclama se incorporen en el menor plazo de tiempo posible al colindante Parque Empresarial Principado de Asturias y al Parque Tecnológico Avilés-Isla de la Innovación para impulsar así su desarrollo.

Con más de sesenta años de actividad, las obsoletas baterías de Avilés tienen fecha de caducidad. Se apagarán definitivamente cuando entren en servicio las que la multinacional ya construye en Gijón, en un principio en 2019, si bien los problemas burocráticos que retrasaron el inicio de la obra unidos a otros relativos a la deficiente calidad y al suministro de algunos materiales que mantienen paralizada una parte de la obra desde julio, invitan a pensar que el apagado se producirá en 2020.

Una vez se materialice, el primer paso para liberar el suelo que ocupan las baterías de Avilés pasa por achatarrarlas y descontaminar el terreno, ingente tarea que en su calidad de propietario corresponde a la Sepi, aunque quiere la participación de ArcelorMittal en el proceso. La Sepi no se ha pronunciado al respecto ni tampoco acerca de cómo tiene previsto urbanizar la zona y colocar el terreno en el mercado, incógnitas que el gobierno local espera comiencen a despejarse en la reunión, en la que también estará presente un alto representante del Principado, previsiblemente un consejero.

Monteserín manifestó en su día que los terrenos de baterías «tienen que sumarse necesariamente» a los de los referidos parques, el PEPA y Avilés Isla de la Innovación, «donde ya se asientan empresas de alto valor tecnológico y dos centros de investigación de reconocido prestigio, el de la propia ArcelorMittal y el Instituto Tecnológico de los Materiales, el ITMA». Su ampliación permitiría, subrayó, «acoger nueva actividad productiva innovadora y tecnológicamente más avanzada, sostenible medioambientalmente y generadora de empleo cualificado a imagen de otras empresas y centros de investigación que ya forman parte de este espacio».

El PEPA se extiende en terrenos que en su día pertenecieron a la antigua Ensidesa, hoy ArcelorMittal. Acondicionarlos quedó en manos de Infoinvest, la sociedad de servicios inmobiliarios del ya desaparecido Instituto Nacional de Industria, que posteriormente sacó las parcelas al mercado mediante venta o alquiler. Hoy en día los terrenos pertenecen y son gestionados por la Sepi, sociedad integrada en el Ministerio de Hacienda, a través de Sepides, su división de desarrollo empresarial. Son por tanto de titularidad estatal.

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Menos contaminación

Además de abrir nuevas perspectivas industriales y por tanto laborales y económicas para Avilés y la comarca, el cierre de las baterías de cok supondrá un gran alivio desde el punto de vista medioambiental. El cok, el combustible que alimenta los altos hornos, se produce a partir de la combustión de carbón, proceso que dada las características y la antigüedad de la instalación inaugurada en 1956, genera contaminación, especialmente en forma de benceno. Las baterías también son la causa de las conocidas como 'nubes rojas' y fueron el origen de la fuga de gases ácidos que en abril del año pasado provocó una nube tóxica que a invadió gran parte del centro de Avilés, provocando afecciones en vías respiratorias en algunos viandantes y alarma en la población.

Su cierre obedece a los planes de ArcelorMittal de concentrar toda la producción en las nuevas baterías de cok, más eficientes y menos contaminantes, aunque también con menor capacidad productiva, 1,1 millones de toneladas anuales frente a los 1,4 que pueden alcanzar las de Avilés. La inversión asciende a 150 millones y es la clave que garantiza el futuro de la siderurgia en Asturias.

La reunión prevista para el próximo día 20 ha obligado a aplazar una semana el Pleno municipal, señalado ahora para el 27.

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