Antiguos trabajadores denuncian continuos retrasos en los pagos

R. D. AVILÉS.

Antiguos trabajadores del geriátrico La Fontana, investigada tras descubrirse que no disponía de cuidadores nocturnos a raíz de la aparición de uno de sus residentes solo por la calle en la madrugada del sábado al domingo, aseguraron ayer a este diario que sufrían continuos retrasos en los pagos. «Había que insistir y amenazar con denunciar para que abonasen las nóminas», recuerda una de ellos. Hubo demandas, aunque casi nunca llegaron a prosperar, pero el ambiente laboral era tenso sobre todo por las condiciones.

Algunas fuentes relatan que los cuidados y la atención a los deficientes era deficiente, principalmente por la falta de personal suficiente, aunque también por los medios. Aseguran que había deficiencias en la adaptación del mobiliario para personas con movilidad reducida, y que las comidas eran «pobres».

El problema principal, según explican, eran fundamentalmente las noches, de las que solía ocuparse una única trabajadora que, en esas horas, debía ocuparse no solo de atender a los mayores que pudieran requerir de su asistencia, sino también de preparar los desayunos y ocuparse del lavado y la plancha, por un sueldo que consideraban insuficiente.

Según algunas fuentes, la baja cuantía de las nóminas, además del problema de los retrasos en los pagos, habrían sido la razón de que algunas empleadas que ocuparan el turno hubieran decidido abandonar ese empleo, motivo por el cual la plaza estaba vacante.

Las trabajadoras, que buena parte del tiempo estaban solas en la residencia, se quejan de que tenían dificultades para movilizar a los mayores sin ayuda. «Había una grúa, pero no podíamos usarla», recuerdan.

No obstante, el centro está autorizado por el Principado de Asturias, lo que quiere decir que, a priori, contaba con los medios materiales y personales que se consideran necesarios para prestar una adecuada atención a los usuarios. Las inspecciones, no obstante, son puntuales, por lo que en un momento dado los centros geriátricos pueden fallar en algún punto sin que esto sea percibido por la administración regional.