El armador del 'Severnaya Zemlya' corta el combustible

Parte de la tripulación del 'Severnaya Zemlya', que ha ido rotando / PATRICIA BREGÓN
Parte de la tripulación del 'Severnaya Zemlya', que ha ido rotando / PATRICIA BREGÓN

El puerto asume el suministro para que la tripulación del barco ruso, retenido en Avilés por impagos, pueda tener electricidad

J. F. GALÁNAVILÉS.

Cuando ya han transcurrido dieciséis meses desde que el Juzgado de lo Mercantil de Gijón cursase la orden de retención que lo mantiene amarrado a puerto, la pesadilla que sufre la tripulación del buque ruso 'Severnaya Zemlya' se acentúa. La compañía propietaria, la también rusa Murmansk Shipping, ha dejado de proporcionarle combustible, necesario para mantener encendido el motor auxiliar, fuente de la energía eléctrica de a bordo, sin que hasta la fecha Capitanía Marítima haya recibido solicitud de ayuda humanitaria.

La Autoridad Portuaria de Avilés ha asumido el suministro para asegurar así la habitabilidad del buque, un granelero de 181 metros de eslora, Arribó el 17 de mayo del año pasado procedente de Riga (Letonia) con 15.760 toneladas de carbón y amarre en el muelle de Raíces. La orden de retención llegaría pocos días después, una vez finalizadas las operaciones de descarga, a raíz de un impago de una toma de combustible en Gibraltar. Su tripulación era entonces de unos dieciocho marineros y oficiales de nacionalidad rusa, y al menos durante los primeros meses la compañía llevó a cabo relevos.

La factura crece día a día. A la deuda inicial, unos 200.000 dólares, se suma la contraída con el puerto, a razón de unos mil euros diarios solo en concepto de tasas de amarre. A esta cantidad hay que añadirle las correspondientes al suministro de combustible, con lo que la deuda con la Autoridad Portuaria ronda ya, si no supera, los 600.000 euros. Y a la cola hay más acreedores, como las empresas que prestan los servicios de remolcaje, practicaje y amarre.

Venta o subasta

La Autoridad Portuaria inició el pasado mes de junio expediente de abandono, medida que según establece la Ley de Puertos procede cuando un buque lleve más de tres meses en puerto sin actividad aparente y sin abonar las tasas. El objeto es ponerlo a la venta o subastarlo y satisfacer con lo obtenido las deudas contraídas con todos sus acreedores y con la tripulación. El resto engrosaría las arcas del Tesoro Público.

La ley contempla incluso su hundimiento, aunque no parece que se vaya a llegar a tal extremo. El 'Severnaya Zemlya', es un buque moderno, y su valor de mercado oscilaría entre cinco y ocho millones de euros, por lo que venderlo a un precio que permitiese saldar sus deudas resultaría factible.

La decisión de Murmansk Shipping de cortar el suministro de combustible podría responder a una maniobra cuyo fin sería forzar a la tripulación a abandonar el buque. Y quien lo abandone no cobraría la posibles deudas pendientes. En este sentido la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte aseguró el pasado abril que, al menos hasta entonces, recibían sus salarios con relativa regularidad, así como pequeñas cantidades de dinero para cubrir los gastos de alimentación.

Lo peor es que otro buque del Murmansk Shipping, el 'Zapolyarye', prácticamente gemelo, también permanece retenido en un puerto español, el de Motril, cuya autoridad portuaria ha iniciado igualmente expediente de abandono. Quedó fondeado en aguas próximas a Ceuta a finales de julio de 2018, su tripulación tuvo que ser asistida por Cruz Roja y posteriormente fue remolcado a dicho puerto.

Sigue allí. Según el diario Ideal de Granada, del Grupo Vocento, al igual que este periódico, también ha dejado de recibir combustible y la dieta para alimentación se ha reducido de ocho a tres euros diarios por tripulante. El 'Severnaya Zeymla' permanece en el muelle de Valliniello, en la margen derecha, y el punto de amarre ha sido trasladado en varias ocasiones para facilitar la operatividad del muelle.