El arranque del colector industrial abre la puerta a una nueva limpieza del cauce alto de la ría

Imagen de archivo de un vertido en el cauce alto de la ría de Avilés. / MARIETA
Imagen de archivo de un vertido en el cauce alto de la ría de Avilés. / MARIETA

El Principado cree que podrían recuperarse los espacios degradados cuando deje de haber vertidos, aunque la competencia recae en Confederación

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

El cauce alto de la ría de Avilés, entre el puente de San Sebastián y el hospitalillo de Llaranes, quedó limpio de lodos en el año 2005, cuando culminó el proyecto de retirada de residuos y urbanización de la senda fluvial. El proyecto ejecutado por el Gobierno del Principado supuso la retirada y enterramiento en El Estrellín de 200.000 metros cúbicos de lodos siderúrgicos y la construcción de un paseo de 2.700 metros de longitud.

A pesar de esa obra, el saneamiento no ha sido completo en los últimos catorce años por el retraso del colector industrial. Ahora, cuando el proceso de arranque y pruebas está en marcha, se plantea la necesidad de volver a limpiar los restos de vertidos de las empresas al cauce alto. El Gobierno del Principado es consciente de la necesidad de recuperar espacios que han vuelto a sufrir los rigores de la actividad industrial, aunque recuerda que la competencia es de Confederación Hidrográfica del Cantábrico.

«Por un lado, la ría tiene en su cauce alto una actuación de una draga que va trabajando según las necesidades del puerto, y tiene un flujo de mareas muy vivo. Tendríamos que abordarlo, pero la competencia es de Confederación», asegura Benigno Fernández Fano, viceconsejero de Medio Ambiente del Gobierno del Principado.

En 2005 se retiraron 200.000 metros cúbicos de lodos, aunque las empresas siguieron vertiendo

La finalización y entrada en funcionamiento del colector industrial dará un espaldarazo definitivo a la recuperación medioambiental de la ría de Avilés. «Es de esperar que no solo tenga un efecto medioambiental por dejar de verter, sino porque también tenga un efecto ambiental porque seamos capaces entre todos de recuperar lo que ahora tenemos degradado», añade Fano. El efecto del final de los vertidos tendría, entre otras consecuencias beneficiosas para la ciudad, un impulso para culminar el proceso con el borrado de la huella contaminante acumulada desde la primera limpieza de lodos de la ría hace catorce años.

No obstante, el viceconsejero de Medio Ambiente tiene clara cuál es la prioridad en este momento, que no pasa por otro objetivo que culminar la puesta en marcha del colector industrial. «La prioridad es que se deje de haber vertidos de las empresas. Cuando llegué aquí -en referencia a su cargo en el gobierno regional- no puede ser que tuviéramos un colector desde hacía doce años y no fuéramos capaces de ponerlo en funcionamiento. Y nos costó dios y ayuda, porque fue una pelea con la Confederación, lo recibimos y dijimos: hay que ponerlo en marcha. Y estamos cumpliendo los plazos ordenadamente», reflexiona Fernández Fano.

Para hacerse una dimensión de la carga medioambiental que sigue sufriendo el cauce alto de la ría avilesina basta con recordar las características y el recorrido del nuevo colector industrial. La tubería llega hasta las instalaciones Maqua desde Carreño y enlaza con el emisario de Xagó (no con la depuradora). Esta infraestructura tiene dos grandes tuberías, una de un diámetro de 1.000 milímetros que nace en Tabaza, en una caseta visible en la rotonda de distribución del tráfico a la que llega a su vez una tubería procedente de Cogersa y otra de Dupont.

Desde allí recorre las instalaciones de ArcelorMittal en dirección a Corvera y Avilés con varias conexiones (acería LD-III, TBC y Laminación, donde también se conecta el depósito de Fertiberia a la entrada del Parque Empresarial Principado de Asturias). Transcurre por el vial norte del Parque Empresarial Principado de Asturias y la margen derecha de la ría, donde se conectan los muelles de Valliniello del Puerto y Alcoa, hasta llegar finalmente a la entrada de las instalaciones de la depuradora de Maqua.

A lo largo de ese recorrido se han dispuesto hasta siete estaciones de bombeo, que son los puntos en los que focalizan en estos meses las obras de refuerzo de seguridad mediante la duplicación de compuertas para poder trabajar de forma independiente en cada cámara.

Las aguas del colector industrial de la margen derecha rompen carga en un depósito en Maqua al que también llegan los caudales de otro tramo de tubería de la margen izquierda, en este caso de un diámetro de 400 milímetros, que cruza bajo la ría bombeado desde Asturiana de Zinc y que también recogerá los vertidos de Saint-Gobain.

Década de los noventa

A pesar de que los primeros estudios sobre los lodos y los informes sobre su retirada del cauce alto de la ría ya se realizaron en la década de los noventa del siglo pasado, el proyecto no fructificó hasta el año 2001. En los noventa, desde el Ayuntamiento se había defendido ante el Ministerio de Medio Ambiente la posibilidad de firmar un convenio para la retirada de los lodos similar al planteado para el saneamiento, con la implicación de las tres administraciones. Sin embargo, este objetivo no llegó a cumplirse con ninguno de los distintos gobiernos que pasaron por el Principado y Madrid. Finalmente, la administración regional encabezada por Vicente Álvarez Areces asumió la ejecución de la obra en 2001.

Tras el estudio de caracterización de los lodos realizado en 2002, se elaboró el proyecto por parte del Principado y las obras comenzaron en los primeros meses de 2003. Fueron inauguradas en junio de 2005, después de haber supuesto una inversión de más de 14 millones de euros.