El asador del antiguo cine Marta y María podría abrir a principios de 2020

El palacio de Llano Ponte se convertirá en un asador. / MARIETA
El palacio de Llano Ponte se convertirá en un asador. / MARIETA

El Ayuntamiento tramitará el lunes la licencia y la propiedad asegura que comenzará las obras «al día siguiente» de tenerla

J. F. GALÁNAVILÉS.

La espera llega a su fin. Dos años después de que se cursara, la Junta local de gobierno tramitará el lunes la licencia solicitada por el grupo de restauración gallego Restaurgal para habilitar como restaurante el palacio de Llano Ponte, el antiguo cine Marta y María, en el arranque de la calle de Rivero, esquina con la plaza de España. «Si me la dan el martes empiezo el miércoles. Es el proyecto en el que más empeño he puesto», manifestó Juan Carlos Fernández, copropietario de la empresa junto a su esposa, María Esther Montero.

La Quinta de Avilés -así se llamará- «será un concepto totalmente distinto a lo que hay en la ciudad. Con capacidad para cuatrocientos comensales, estará especializado en comida tradicional, carne y productos de la mar. Será asador, pulpería, marisquería y sidrería. También tendrá parrilla, zona de tapas y terraza interior y exterior», puntualizó.

La inversión supera el millón de euros, y el proyecto arquitectónico ha sido redactado por un estudio avilesino, el mismo que dirigió en su día la remodelación de la plaza de abastos en la plaza de los Hermanos Orbón. Las obras afectarán únicamente a la planta baja del edificio, unos mil metros cuadrados, y una vez se inicien la duración estimada es de cinco meses. Por tanto, en el mejor de los casos abriría a principios del próximo año.

Construido a principios del siglo XVIII a su regreso de Perú por el indiano gozoniego Rodrigo García-Pumarino según los planos del arquitecto avilesino Francisco Menéndez-Camina, el palacio de los García-Pumarino o de los Llano Ponte fue Liceo, cuartel militar y convento de Carmelitas. En 1948 abrió como cine, el Marta y María, y la reforma realizada entonces se llevó por delante la monumental escalera que ocupaba el centro de la construcción. A día de hoy lo único que queda en pie del edificio original es la fachada.

El cine cerró en 2013 y en abril de 2017 fue adquirido por el grupo Restaurgal. «Cuando lo vi no lo dudé. Es un edificio único, situado en el centro de la ciudad y con mucho espacio. Lo cumple todo, y la decoración va ser espectacular. Con toques de diseño industrial se mantendrá la madera, el hierro oxidado y la piedra», dijo Fernández al respecto.

La intención era abrir en la primavera del año pasado, pero la tramitación de licencias ha ido retrasando paulatinamente sus planes. «En Galicia con la de obra ya puedes empezar, pero en Asturias es diferente. Antes de hacer nada te exigen tener todas las licencias. Además se trata de un edificio histórico, así que es comprensible que todo vaya más despacio de lo que uno desea», aseguró Fernández.

Finalmente la aprobación del Plan Especial del Casco Histórico ha permitido desbloquear el proyecto. Por contra, continúa a la espera el que prevé transformar la casa de Carlos Lobo, un edificio de finales del siglo XVII que se levanta entre la plaza y las calles de Los Alfolíes y de Los Alas, en un edificio de apartamentos turísticos. La propiedad asegura tenerlo todo dispuesto para iniciar las obras en cuanto se le conceda licencia. «Llevamos mucho tiempo esperando», manifestó su portavoz.

Restaurgal se encuentra en plena fase de ampliación de negocios en la comarca de la Mariña lucense, donde ya cuenta con cinco asadores similares en localidades como Foz, Viveiro y Ribadeo a los que próximamente se sumarán veintiún apartamentos turísticos en esta zona del norte de la provincia.

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