Asturiana de Zinc inicia el relleno con jarofix de su tercera balsa en San Juan

Los trabajos en la enorme balsa que se está rellenando ya con jarofix y que alcanzará los 27 metros de altura en un plazo de dos años. / MARIETA
Los trabajos en la enorme balsa que se está rellenando ya con jarofix y que alcanzará los 27 metros de altura en un plazo de dos años. / MARIETA

El plan tiene un presupuesto de 5,5 millones y evita la circulación de 40 camiones al día de San Juan hasta El Estrellín

YOLANDA DE LUISAVILÉS.

El plan de Asturiana de Zinc para rellenar la tercera balsa de sus instalaciones con jarofix, el residuo transformado de la fabricación del zinc, comenzó el pasado mes. La balsa se completará en dos años, con lo que en el otoño de 2021 ya no recibiría más material. De momento, en lo que queda de este ejercicio ya está previsto depositar en ella 150.000 toneladas. La balsa, según los datos de la empresa, tiene una superficie total de casi 9,3 hectáreas, concretamente 92.396,68 metros cuadrados.

Las cuatro balsas construidas por AZSA en las inmediaciones de la factoría de San Juan sirvieron durante años para depositar jarosita. Dos de ellas se completaron, mientras que la tercera solo fue utilizada parcialmente, ya que en el año 2011 la factoría comenzó a convertir la jarosita en jarofix, un residuo menos contaminante que se comenzó a depositar en El Estrellín. La cuarta, hasta ahora, no tiene relleno alguno.

La multinacional inició el año pasado los trámites medioambientales ante el Principado para poder clausurar definitivamente la tercera balsa. Recibió autorización regional en mayo de este año y en julio la licencia del Ayuntamiento de Castillón, previo pago de más de medio millón de euros al Consistorio.

Uno de los beneficios medioambientales de este plan de AZSA es que su ejecución evitará la circulación de cuarenta camiones diarios (cuarenta viajes ida y otros tantos de vuelta) desde la factoría de San Juan hasta El Estrellín, ya que durante dos años este vertedero va a ser sustituido por la balsa de las inmediaciones de sus instalaciones fabriles.

Asturiana de Zinc va a invertir en total 5,5 millones de euros en este relleno. El jarofix que se utilizará para ello se crea a base del residuo de la jarosita, cal y cemento. Se prevé que se podrán depositar en torno a las 754.000 toneladas de este material en la balsa. Hasta hace ocho años, ya se había depositado esporádicamente jarosita por lo que una parte ya tiene relleno. De ahí que se incluyera en su día en el proyecto un sistema de unión de este material que ya existe en el fondo de la balsa con el jarofix que se utiliza desde septiembre para colmatarla.

Medidas medioambientales

Se prevé instalar un sistema de drenaje geosintético que cubrirá toda la superficie de contacto entre ambos residuos. Este drenaje está ideado para evacuar los posibles líquidos que pueda generar la jarosita almacenada por efecto de la presión que va a ejercer sobre ella el jarofix que se deposita ahora. A ello se suma un drenaje perimetral para la recogida y desagüe, una vez clausurada la balsa, de las aguas de escorrentía pluvial. Se prevé que estas aguas se viertan a la balsa número cuatro, actualmente vacía que esta situada al sur de la que se va a rellenar. Después estas aguas serían reutilizadas en la fábrica.

En el relleno de la balsa número tres se van también a adoptar medidas concretas en cuanto a las emisiones a la atmósfera, vertidos de aguas residuales, las de escorrentía y también la gestión de los residuos que puedan generarse con la ejecución de esta obra. AZSA ha tenido que depositar, además, un aval millonario para garantizar que se responde en caso de que no se cumpla con las condiciones que se establecieron por el Principado para poder rellenar esta balsa.

El relleno alcanzará una cota máxima de casi 27 metros para no sobrepasar la de los diques de contención perimetrales. Una vez completada con el jarofix en otoño del próximo año, se procederá a la clausura y sellado siguiendo el mismo sistema que se empleó en los otros depósitos. Lo mismo sucederá con la integración ambiental. Se creará una cubierta vegetal protectora con el objetivo de reducir el impacto visual, proteger la superficie del jarofix para evitar así la formación de regueras y por tanto de problemas en la balsa de decantación de salida y finalmente mejorar la estabilidad física, química y biológica de estos suelos profundamente alterados.

Además, desde la Consejería de Infraestructuras y Medio Ambiente se instó en su momento a la multinacional a «continuar investigando para encontrar soluciones alternativas a la gestión del jarofix en vertedero». Precisamente uno de los principales problemas de Asturiana de Zinc es la gestión de sus residuos, al no disponer de espacio propio para depositarlos.