La Audiencia rebaja a dos años de cárcel la condena al joven que intentó violar y dio una paliza a una mujer en Avilés

El condenado, durante el juicio celebrado en Avilés. /MARIETA
El condenado, durante el juicio celebrado en Avilés. / MARIETA

El tribunal le rebaja en tres años y siete meses la pena al estimar en parte el recurso de la defensa. Incluye las lesiones en el delito de agresión sexual y dice que no le robó el móvil, sino que fue un hurto

LA VOZ DE AVILÉSAVILÉS

El joven de origen colombiano que en febrero de 2018 agredió sexualmente a una mujer en Bustiello y le propinó además una paliza, había sido condenado a cinco años y siete meses de prisión en el juicio celebrado en Avilés el pasado mes de marzo. El juez le consideraba autor de tres delitos, uno de agresión sexual, por el que le condenaba a dos años de cárcel, otro de lesiones, por el que añadía un año y siete meses, y un tercero de robo con violencia al sustraerle el teléfono móvil a la víctima, penado con otros dos años de cárcel. También le imponía la prohibición de acercarse a menos de quinientos metros de la víctima, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro lugar frecuentado por ella durante cuatro años, y una indemnización, en concepto de responsabilidad civil, de 18.321 euros por las lesiones, las secuelas, el daño moral y el teléfono móvil sustraído, además de las costas del proceso.

Pues bien, la Audiencia Provincial de Oviedo acaba de resolver el recurso y le da en parte la razón a la defensa del acusado, ejercida por el abogado avilesino José Ramón Nistal, al entender que no pueden, como hace la setencia recurrida, «penarse las lesiones separadamente, sino en concurso, porque no se causaron con anterioridad o posterioridad a doblegar la voluntad contraria de la víctima a la relación sexual, desvinculadas de la misma, sino para vencer su resistencia a ella, tal y como se recoge en los hechos que se declaran probados». Añade el tribunal que «el delito de lesiones y de agresión sexual estarían, por lo dicho, en relación de concurso medial, no ideal».

Además, la nueva sentencia también da la razón a la defensa del joven colombiano al mostrar su disconformidad con su condena como autor de un delito de robo con violencia, «debiendo serlo, en su caso, como autor de un delito leve de hurto, en lo que lleva razón».

La Audiencia rechaza la petición de eximente incompleta por el estado de intoxicación del agresor como consecuencia de la ingesta de alcohol y drogas, así como el punto primero del recurso en el que la defensa apelaba a la presunción de inocencia de su cliente como autor del delito de agresión sexual.

La sentencia coincide con el juez avilesino al considerar probado que el joven se acercó a la víctima y comenzó a importunarla, preguntándole cuánto cobraba por mantener relaciones sexuales y, ante la petición de ella de que la dejara en paz, comenzó a darle puñetazos en la cara y, después, cuando la mujer cayó al suelo, patadas en la cabeza. Después, una vez ella pudo incorporarse, la empotró contra una pared y comenzó a tocarle los pechos y los genitales, intentando desabrocharle los pantalones hasta que un vecino salió en su ayuda. Entonces el joven huyó, llevándose el teléfono móvil de la mujer.

La sentencia da credibilidad al relato de la víctima, incluso en lo referido a la agresión sexual, que no fue relatada en un primer momento al agente policial que la atendió, algo que justifica por un «más que probable estado de shock emocional». En la declaración ante la Policía, la mujer aseguró haber sentido «auténtico pánico y angustia, porque realmente pensó que la mataba a la puerta de su casa».

«Inequívoco carácter sexual»

El juez considera que los hechos fueron «de inequívoco carácter sexual», algo que negaba el acusado, que llegó a declarar que no había habido esa intención, porque la víctima podría ser su madre y él siempre iba con chicas de su edad. La sentencia recoge además la «importante» resistencia que opuso la víctima, y que el joven, además, la forzó «mediante el empleo de la 'vis física', sujetándola fuertemente por el cuello para que no se pudiera mover».

Así le propinó una brutal paliza que le causó importantes lesiones, como fracturas de huesos en la cara y el brazo, por las que estuvo dos días ingresada en el Hospital Universitario San Agustín y 43 de baja. Aún tardó en recuperarse otros 45, noventa en total, y le han quedado secuelas.

El joven esgrimía en su defensa que había consumido abundante alcohol y cocaína, que ha servido como atenuante, aunque no en la proporción que la defensa deseaba. Declaró que había tomado «unos veinte cubatas, además de cocaína», y que no recordaba cómo había vuelto desde Oviedo a casa, donde apareció, según aseguraron tanto su madre como su pareja, «muy excitado, con las pupilas dilatadas y muy contento». En uno momento, incluso, se quedó en ropa interior, salió a la terraza y comenzó a gritar. Cuatro días después ingresó en prisión preventiva, donde estuvo tres meses y medio.