La Audiencia rebaja a dos años de cárcel la pena por la agresión sexual en Bustiello

El agresor, en el juicio celebrado en Avilés. / MARIETA
El agresor, en el juicio celebrado en Avilés. / MARIETA

Defiende que no pueden condenarse como dos delitos diferentes el intento de violación y la paliza que recibió la mujer

ALBERTO SANTOSAVILÉS.

La Audiencia Provincial rebaja de cinco años y siete meses de cárcel a dos años de prisión la condena para el joven de origen colombiano que en febrero de 2018 agredió sexualmente a una mujer en Bustiello y le propinó una paliza. De esta forma se estima en parte el recurso de la defensa del agresor, ejercida por el abogado José Ramón Nistal.

El juez consideraba en primera instancia al joven autor de tres delitos, uno de agresión sexual, por el que le condenaba a dos años de cárcel, otro de lesiones, por el que añadía un año y siete meses, y un tercero de robo con violencia al sustraerle el teléfono móvil a la víctima, penado con otros dos años de cárcel. También le imponía la prohibición de acercarse a menos de quinientos metros de la mujer, su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro lugar frecuentado por ella durante cuatro años, y una indemnización, en concepto de responsabilidad civil, de 18.321 euros por las lesiones, las secuelas, el daño moral y el teléfono móvil sustraído, además de las costas del proceso.

La Audiencia Provincial de Oviedo acaba de resolver el recurso y le da en parte la razón a la defensa del acusado, al entender que no pueden, como hace la sentencia recurrida, «penarse las lesiones separadamente, sino en concurso, porque no se causaron con anterioridad o posterioridad a doblegar la voluntad contraria de la víctima a la relación sexual, desvinculadas de la misma, sino para vencer su resistencia a ella, tal y como se recoge en los hechos que se declaran probados». Añade el tribunal que «el delito de lesiones y de agresión sexual estarían, por lo dicho, en relación de concurso medial, no ideal».

La sustracción del móvil tras la agresión pasa de ser considerado un robo a calificarse como hurto

En cuanto a la pena a imponer por el delito de agresión sexual, «y dada la importante violencia con la que el recurrente se comportó respecto a la denunciante y que la abordó para agredirla sexualmente cuando tranquilamente se encontraba paseando de camino a su casa, se estima ponderado fijarla en tres años de prisión».

Esa pena se contradice, no obstante, con la que se establece en el fallo del recurso, que establece penas «de dos años de prisión y una orden de alejamiento de quinientos metros de la víctima» por el delito de lesiones en concurso medial con un delito de agresión sexual, con la atenuante de intoxicación-embriaguez. De hecho, la acusación ejercida por la letrada Ana María González de la Asociación Cavasym, anunció ayer que pedirá una aclaración a este respecto, ya que considera que no puede ser que del concurso de dos delitos salga la misma pena que si se hubiese cometido uno solo.

El teléfono móvil

Además, la Audiencia Provincial también da la razón a la defensa del joven colombiano al mostrar su disconformidad con su condena como autor de un delito de robo con violencia, «debiendo serlo, en su caso, como autor de un delito leve de hurto, en lo que lleva razón». El agresor había cogido del suelo el móvil de la víctima antes de abandonar el lugar de la agresión.

Por otro lado, la Audiencia rechaza la petición de eximente incompleta por el estado de intoxicación del agresor como consecuencia de la ingesta de alcohol y drogas, así como el punto primero del recurso en el que la defensa apelaba a la presunción de inocencia de su cliente como autor del delito de agresión sexual.

La sentencia coincide con el juez avilesino al considerar probado que el joven se acercó a la víctima y comenzó a importunarla, preguntándole cuánto cobraba por mantener relaciones sexuales y, ante la petición de ella de que la dejara en paz, comenzó a darle puñetazos en la cara y, después, cuando la mujer cayó al suelo, patadas en la cabeza. Después, una vez ella pudo incorporarse, la empotró contra una pared y comenzó a tocarle los pechos y los genitales, intentando desabrocharle los pantalones hasta que un vecino salió en su ayuda. Entonces el joven huyó, llevándose el teléfono móvil de la víctima.

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