Avilés pone a punto el paladar en la feria del queso y el vino

Los primeros visitantes llegaron al mediodía. / FOTOS: MARIETA
Los primeros visitantes llegaron al mediodía. / FOTOS: MARIETA

El pabellón de La Magdalena acoge todo este fin de semana la tradicional Feria del Queso y el Vino y la Feria de Cerámica | Una quesería portuguesa es la novedad del recinto ferial que este año acoge a 80 expositores de siete comunidades autónomas y del país vecino

EVA FANJUL AVILÉS.

Avilés se convierte este fin de semana en un pequeño paraíso para los amantes del queso, con cuarenta queserías de siete comunidades autónomas y Portugal, ofreciendo lo mejor de su producción artesana en el pabellón de exposiciones de La Magdalena.

Se trata de la XXXVIII Feria del Queso y el Vino, y de la XXXIX Feria de la Cerámica, un itinerario por ochenta expositores que podrá visitarse hasta mañana domingo, de once de la mañana a once de la noche. Además de los cuarenta queseros artesanos, se suman a la cita agroalimentaria tres panaderías, cuyos productos se pueden maridar con los vinos que ofrecen catorce bodegas, vinotecas y enotecas.

«Es un momento ideal para disfrutar de un fin de semana de ocio y poner a punto el paladar, porque el maridaje de los quesos y el vino es uno de los lujos que tenemos y que podemos disfrutar en el marco de esta feria», aseguró Francisco Nasarre, presidente de la Asociación Nacional de Queseros, entidad que hoy celebra en el marco de esta feria su junta general.

La novedad de este año es la participación por primera vez de una quesería portuguesa que produce queso de la DOP Transmontano en Bragança. «Habíamos oído hablar de la feria y nos parecía una buena oportunidad para darnos a conocer y ver la aceptación que tienen nuestros productos», apuntaron Fernando Teixeira y su mujer Ana Gameiro. El matrimonio portugués trae por primera vez a Avilés sus quesos de oveja y cabra de sabor y textura similar al de tetilla gallego. «Dentro de los de oveja también los tenemos con guindilla y otro con ajo y perejil», señala.

En el mapa quesero de esta feria incluye además del lusitano, variedades de vaca, oveja, cabra, y de mezcla de leches, procedentes de toda Asturias, así como del País Vasco, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha, Aragón y Extremadura.

Muchos productores son ya veteranos en La Magdalena y llevan décadas acudiendo a la Feria del Queso y el Vino. «Venir aquí es una tradición de toda la vida en mi familia, más de treinta y seis años, calculo», comenta Marta Fernández de la quesería 'Ca Sanchu' (Ambás, Grao). Esta elaboradora de afuega'l pitu dió el relevo generacional a sus padres hace diez años la frente de la quesería y continúa con la tradición de venir a Avilés, porque «es una feria muy familiar, estamos como en casa, nos tratan muy bien y ya tenemos clientes de hace mucho que nos buscan en cada edición y eso presta», asegura.

Tantos años de asistencia permite coger perspectiva y hacer un análisis evolutivo tanto de la feria como de la propia marca. Es el caso de Víctor Álvarez Menéndez, propietario de la bodega Monasterio de Corias (Cangas del Narcea), que en las quince ediciones que ha participado ha visto crecer la muestra al tiempo que evolucionaban sus caldos. «Yo siempre digo que el vino de Cangas es el producto agroalimentario asturiano que ha mejorado en menos tiempo, hay un antes y un después y es algo que se ha podido comprobar aquí en Avilés, año a año», indica.

Una cita obligada en Avilés

La tradicional cita arrancó de manera oficial ayer al mediodía con la visita de la consejera de Desarrollo Rural y Recursos Naturales del Principado de Asturias, María Jesús Álvarez; y la delegada del gobierno en Asturias, Delia Losa; y la alcaldesa de Avilés, Mariví Monteserín. La comitiva institucional recorrió los puestos presentes de la feria probando los diferentes productos y hablando con los productores.

Con la llegada de la tarde el público iba acercándose a La Magdalena. Para unos como el langreano Miguel García, la cita resultó todo un descubrimiento, «esta es la primera vez que visito la feria y estoy encantado, lo malo es que no se qué queso me gusta más, no doy abasto», comentaba mostrando los quesos que llevaba en la mano.

Para otros en cambio la cita con el queso y el vino constituye toda una tradición. «Los viernes, los compañeros nos reunimos aquí después de trabajar, ya es una costumbre de todos los años. Luego, a lo largo del fin de semana ya volvemos la familia», aseguró Teresa Álvarez.

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