«Avilés tiene mucha suerte, porque esta iglesia ronda lo catedralicio»

Nacho López, Javier Felgueroso, Mónica García y Jesús Puras muestra el proyecto en el templo. /
Nacho López, Javier Felgueroso, Mónica García y Jesús Puras muestra el proyecto en el templo.

ALEJANDRO L. JAMBRINA AVILÉS.

El equipo de trabajo que ejecutará las obras de la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery cuenta con otro miembro que está siendo decisivo a la hora de elaborar un proyecto adecuado. Se trata de la historiadora del arte, Mónica García, que se ha encargado de elaborar una memoria histórica del templo.

«En este tipo de obras siempre se trabaja con un equipo multidisciplinar y mi trabajo debe ayudar a decidir como se va a restaurar», señala. Con la obra se puede dejar el templo como estaba en su origen, como estaba en el momento de la restauración o hacer modificaciones, «en este caso no se modificará significativamente ningún elemento».

La nueva iglesia de Sabugo se construyó en 1903, en el lugar donde se ubicaba el antiguo convento de los Mercedarios. Fue el arquitecto Luis Bellido el encargado de la obra, el mismo que se encargó de la basílica de Covadonga. «Esta iglesia es muy importante desde el punto te vista urbanístico para Avilés. Está en un espacio nuevo que se ganó a la ciudad a finales del XIX , cuando la antigua iglesia de Sabugo se quedó pequeña y se necesitaba un templo a tenor de lo que pedía la clase burguesa que iba apareciendo en la ciudad», asegura la historiadora.

De hecho, parece ser que eran estos nuevos burgueses los que tomaron muchas decisiones y participaron activamente con sus donativos. «Hoy se diría que estaba esponsorizada». Es muy curioso que la iglesia, que en principio iba a ser la de los vecinos de Sabugo, «mira en realidad hacia la nueva ciudad, dando la espalda a los barrios pesqueros». Esta iglesia se asemeja a los grandes templos cristianos, algo poco habitual ciudades del tamaño de Avilés. Y eso se explica por varios factores: «En aquel momento era Martínez Vigil el obispo de Asturias, que tiene mucho empeño en construir muchas parroquiales nuevas y entendía que la única arquitectura cristiana es la medieval». Por eso siempre se recurre al estilo neogótico.

«Avilés tiene mucha suerte por tener una iglesia que ronda lo catedralicio. Deseamos que con estas obras se mejore y se conserve mejor», concluye García.