«Me ayuda a mantener la finca, pero no es negocio»

Teresa Rodríguez lleva años alquilando como vivienda vacacional el que fue su domicilio familiar en Illas. Se trata de una casa rural con catorce plazas y mucho terreno que, «dadas sus buenas condiciones, no costó mucho adaptarla a la normativa del Principado, tan solo poner luces de emergencia y extintores en cada planta», explica.

Eso sí, aunque valora de manera positiva la normativa existente porque «garantiza los derechos de huéspedes y propietarios», advierte a los futuros arrendadores de que «cumplir los requisitos del servicio exige mucho trabajo y si no tienes una ocupación mínima asegurada no es rentable, en mi caso solo cubre los gastos de mantenimiento de la casa y de la finca», asegura.