«El Ayuntamiento y la consejería también sabían lo que pasaba»

Los animales convivían entre excrementos de todo tipo en unas instalaciones sin ningún tipo de mantenimiento. /  LVA
Los animales convivían entre excrementos de todo tipo en unas instalaciones sin ningún tipo de mantenimiento. / LVA

«El ganado solo salía de ahí con las patas por delante, incluso una vez vimos entrar a un xato a la vivienda», afirman los vecinos

J. F. G. CANCIENES.

«El ganado solo salía de ahí con las patas por delante. Incluso una vez alguien vio entrar a un xato en la propia vivienda», manifestó un vecino de la zona a quien en absoluto sorprendió la intervención de la Guardia Civil. Es más, la estaba esperando. «Esto ya viene de muy atrás, de hace años, y todos sabíamos lo que pasaba. Y cuando digo todos también me refiero el Ayuntamiento y a la Consejería de Agroganadería. La casa está de camino al depósito municipal de agua de Nuña, que es visitado con frecuencia por empleados del Ayuntamiento, y la empresa que contrata la consejería para llevar a cabo la inspección de tuberculina también tenía que ver lo que pasaba. Lo contrario es imposible. Ya desde fuera se intuye perfectamente», añadió.

Los propietarios de la granja «son dos hermanos jubilados de la agraria que llevan ahí toda la vida. Siempre han tenido vacas, pero a partir del fallecimiento de su madre las cosas empezaron a empeorar. Uno de ellos regresó hace poco al domicilio después de una larga hospitalización», puntualizó. El vecino asegura que los animales «estaban muertos de fame, tanto el ganado como los perros, que por contra les quieren mucho. Y porquería la que quieras y mucha más». En este punto, dejó intuir que uno o los dos hermanos podría padecer el 'síndrome de Diógenes' o alguna enfermedad similar.

Restos de animales

«En el salón de la casa había un cadáver de un perro. Estaba momificado»

Los seis cachorros de perro que se llevó Anadel con el consentimiento de los propietarios descansan en una sociedad protectora de animales de Grado. Fueron atendidos por Ana María Bances, veterinaria de la Clínica Principado, de Colloto. «Estaban en muy malas condiciones, con sarna, sin pelo y posiblemente también con tiña. Ahora ya se han salvado», celebró.

En cuanto a los animales que aún permanecen en la finca «confiamos en que sean decomisados a la mayor brevedad posible». En un primer recuento «quedan diez vacas, dos yeguas y otros seis o siete perros, todos en muy malas condiciones. Creo que el cadáver del toro ya ha sido retirado, pero tampoco estoy segura», añadió. No era el único que se encontraron en la vivienda. «En el salón había uno de un perro. Estaba momificado». En cuanto a los propietarios, según me han dicho no están muy bien de salud».

La veterinaria se refirió por último «a una perrita desnutrida que decomisamos hace un año. La Fiscalía solicitaba dos años de prisión para el dueño y finalmente hubo un acuerdo por el que aceptó una pena de seis meses y la prohibición de tener animales por una período de dos años. Afortunadamente la Ley de Protección Animal funciona», concluyó.

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