La baja natalidad lleva a una pérdida del 18% del alumnado de infantil en la última década

Un grupo de escolares del colegio público de El Quirinal cuelgan su ropa de abrigo en los percheros antes de entrar a su aula. / MARIETA
Un grupo de escolares del colegio público de El Quirinal cuelgan su ropa de abrigo en los percheros antes de entrar a su aula. / MARIETA

El descenso de matrícula es mayor en la pública que en la concertada, y supone una pérdida de cerca de 400 escolares

RUTH ARIAS AVILÉS.

En los últimos tiempos Avilés viene perdiendo del orden de setecientos habitantes cada año. Buena parte se debe al éxodo hacia otros municipios asturianos y provincias, principalmente de personas en la treintena y la cuarentena, pero sobre todo a un saldo vegetativo negativo, es decir, que fallecen más personas de las que nacen. El año pasado el Hospital Universitario San Agustín registró únicamente 773 partos, una media de dos por día, cuando hace unas décadas rondaban los 2.000 y no hace demasiado el millar. Las cifras van en descenso. El Registro Civil arroja datos similares, que revelan que el número de defunciones ya dobla el de alumbramientos. Y eso pasa la lógica factura a la matrícula a los colegios.

El proceso para iniciar la escolarización de nuevos alumnos ya está en marcha, y en unas semanas las familias tendrán que presentar sus solicitudes en los centros escolares, que ya temen una nueva debacle y luchan por conservar el mismo número de unidades que el año anterior. La sangría afecta fundamentalmente a la educación infantil de segundo ciclo, la que acoge a los alumnos de entre tres y seis años, y que si bien no es obligatoria, sí es pública y gratuita, por lo que son pocos los niños que en esa franja de edad no están escolarizados. Ahí se han perdido cerca de cuatro centenares de alumnos en la última década, pasando de los 2.011 a los 1.738 que se matricularon el curso pasado.

En 2016 cerró el colegio público de Valliniello, y los pocos alumnos que allí quedaban fueron trasladados al de Versalles. Dentro de dos cursos lo hará el Virgen de las Mareas, donde de momento el plan es integrar a la veintena de escolares que quedan, casi todos de etnia gitana, en un nuevo edificio que se prevé construir en los terrenos anexos a la escuela regional de 0 a 3 de Jardín de Cantos. Hay otros centros que se mantienen, caso del Marcelo Gago, pero que no son ni la sombra de lo que eran y han sufrido una reducción del número de unidades.

La merma existe tanto a la enseñanza pública como a la concertada, aunque es la primera la que se lleva la peor parte. Desde el inicio de la década, los colegios públicos han perdido hasta un 21% de su alumnado de infantil, mientras que la concertada, que en la ciudad representa casi la mitad de los escolares de este ciclo, aunque también ha visto decrecer sus cifras lo ha hecho en menor medida. La pérdida se queda en un 16%.

En conjunto, los colegios avilesinos tienen ahora 376 alumnos de tres años menos que hace ocho cursos. Los públicos han tenido que hacer frente a una pérdida de 250 escolares, mientras que la cifra absoluta es de 126 en los concertados.

Cada curso se repite la misma tónica, y solo los colegios grandes del centro de Avilés mantienen el pulso y han venido recibiendo más solicitudes de matrícula que plazas tenían. En el proceso del año pasado ni siquiera eso. Apenas hubo familias que se quedaran sin plaza en su primera opción, ni siquiera en el San Fernando, el centro más grande de la ciudad y, en consecuencia, el que más peticiones de matrícula registra cada año.

Para el curso pasado, cuando en el mes de mayo se cerró el plazo de solicitud, solo el Enrique Alonso de los públicos, y Santo Ángel, Doroteas y San Fernando habían logrado completar a duras penas sus plazas. Algunos, como el Buen Consejo, se habían quedado cerca, pero otros se jugaban perder unidades. Los colegios de línea dos o tres, es decir, los que cuentan con dos o tres aulas por curso, luchan cada año por mantener las mismas condiciones que el anterior. Y es complicado.

La solicitud de plaza en educación infantil mengua cada año, consecuencia de una natalidad en preocupante descenso y, a pesar de que siempre llegan nuevos alumnos fuera de plazo, que contribuyen a paliar un poco el drama que sufren los colegios, las cifras están ahí. Y ya se han dado casos en algunos centros de tener que agrupar las aulas de tres y cuatro años debido al escaso número de escolares.

En primaria

Aunque la población lleva ya una década en vertiginoso descenso y la bajada de natalidad aún más tiempo, la etapa de primaria ha logrado mantenerse en un numero de alumnos muy similar estos últimos años, y ronda los 4.250 escolares en la ciudad. Aún habrá que esperar si este acusado descenso del alumnado de infantil acaba también trasladándose a la etapa superior, como todo hace indicar , o si lo que ocurre es que simplemente hay niños del ciclo de tres a seis años que se escolarizan más tarde.

De momento, los números hablan de un estancamiento de la matrícula en primaria. La cifra global de alumnos que acude a clase en esta etapa, de seis cursos, se ha mantenido prácticamente inalterable desde el inicio de la década, con un ligero descenso de un 1,5% en los colegios públicos y un incremento de proporciones muy similares en los concertados.

Las solicitudes de nuevas de plaza en primaria suelen ser muy escasas, ya que lo más habitual es que los alumnos del mismo centro que se encuentran en las aulas de infantil de cinco años pasen en bloque a primero de primaria y apenas lleguen alumnos nuevos, aunque siempre hay un ligero goteo. Si las cosas siguen así, la crisis podría llegar a las aulas de primaria este mismo año.

El asunto es recurrente cada vez que se cierra el plazo de solicitud de matrícula o comienza el curso escolar. Los número se ponen sobre la mesa y se hace balance. En el conjunto de Asturias, en el último lustro alrededor de 2.500 alumnos de tres años. En este mismo periodo se han reducido 49 unidades en educación infantil y otras 21 en primaria solo en la red pública. Treinta colegios rurales han echado el cierre y otros once centros públicos les ha sucedido lo mismo.

Privada y concertada

El descenso de la población lo sufren tanto los centros públicos como los concertados. Los conciertos deberán renovarse desde el curso 2022-2023, y para entonces habrá una treintena de unidades menos en el conjunto de Asturias: trece en infantil, siete en primaria, otros tantos en secundaria y tres en ciclos formativos. El Principado asegura que se busca siempre el criterio más ventajoso para los centros, pero lo cierto es que no hay niños suficientes como para mantener todas las unidades en los colegios.

También hay problemas en los centros privados. La histórica guardería Temis, por ejemplo, que acogía a los dos ciclos de infantil y cubría la educación desde los cero a los seis años, desapareció hace dos años, sobre todo debido al hecho de la universalización del segundo ciclo en la pública y el desarrollo de los centros municipales de 0 a 3.

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