«En un breve plazo nos podemos quedar sin relevo generacional en la industria»

Arturo Ordóñez, el pasado viernes en los cursos de La Granda. / OMAR ANTUÑA
Arturo Ordóñez, el pasado viernes en los cursos de La Granda. / OMAR ANTUÑA

«No existe una mesa de verdad para que la administración y los empresarios hablemos de nuestras necesidades de formación» Arturo Ordóñez Director de Recursos Humanos y Legal de IDESA

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

Sus doce años de experiencia en Idesa como director de Recursos Humanos y Legal, conceden a Arturo Ordóñez (Gijón, 1975) la autoridad para reflexionar sobre las necesidades laborales en las empresas metal-mecánicas.

-Los datos de paro en Asturias son preocupantes. Pero sectores como el metal-mecánico reclaman mano de obra. ¿Dónde empezamos?

-Es una de las preguntas que también nos hacemos nosotros y fue uno de los motivos de la jornada que organizamos en La Granda. Es contradictorio ver las tasas de desempleo en Asturias y la escasez absoluta de mano de obra. En la primera experiencia de FP Dual, el Grupo Daniel Alonso contó con doce chicos y solo dos se incorporaron a la empresa. Es un número muy reducido, tanto en los que comenzaron como los que lograron concluir y trabajar en el grupo.

-¿Posibles soluciones?

-Se debe dignificar más el aprendizaje de un oficio. Hablo de puestos como calderero, soldador, mantenimiento... No sé si es un tema cultural.

-Avilés es una comarca industrial y todos sabemos que cualquier profesional de esos campos tiene la vida laboral resuelta y con unos buenos ingresos.

-No llega a la sociedad, a los alumnos. No se traslada que se trata de oficios con una garantía de empleo estable y con posibilidades de promoción. Uno no tiene porque ser un operario, sino que puede ascender en la cadena de mando, en nuestra compañía tenemos múltiples casos. No es normal que exista esa brecha generacional entre los mayores de 55 años y menores de 35. Es incomprensible. En un breve plazo de tiempo nos quedaremos sin un relevo generacional.

-Hace veinte años, iniciativas de formación para el empleo en la antigua Tadarsa terminaban contratando al doble de alumnos del compromiso inicial. ¿Estamos ante un problema cultural?

-Puede ser. Pero también hay otros factores. Por ejemplo, nosotros tenemos un puesto de trabajo muy específico como es soldador de arco sumergido. Ahora mismo, torres de arco sumergido para formar a soldadores solo las tenemos en el Grupo Daniel Alonso, en la antigua Tadarsa, hoy Windar, y en Idesa. Fuera solo en Duro Felguera. Ningún centro de FP tiene máquinas de ese estilo. Así es imposible que formen trabajadores.

-Si es necesario, ¿tan complejo es donar un equipo a un centro de FP?

-Podrían establecerse figuras. Una de las reflexiones del curso es que deberíamos saber por qué no nos entendemos entre las partes. En el decreto que establece la FP Dual en España parece que todo es muy sencillo, pero a la hora de la verdad no hay una mesa donde todos hablemos y expliquemos lo que necesitamos. En nuestra experiencia, Manuel Capellán [Director General de Formación Profesional del Principado] fue la primera persona que se acercó para hablar y ver nuestras necesidades.

-¿La crisis económica de 2007 contribuyó a esta situación?

-Se perdieron recursos que antes servían de una manera muy significativa, como era la Fundación Metal. Hay que partir de la idea de que la formación en este tipo de oficios es muy específica, cualificada y con un gran número de horas de formación. Nunca menos de 2.000.

-Son muchas horas.

-Al menos es lo que necesitamos para nuestras necesidades. Existen cursos con menos duración, pero para otro sector con otras características. En nuestros talleres llegamos a curvar chapa de 200 milímetros de grosor. Es algo que impresiona y muchos chicos nos lo dicen cuando se incorporan y ven que trabajamos diámetros de hasta diecinueve metros. Pero todo eso se acaba aprendiendo y forma parte del proceso.

-En las charlas también se aludió a la dureza del trabajo.

-Sí, es verdad. Es una actividad con riesgos y por ello somos muy estrictos en la prevención. No es lo mismo estar sentado delante del ordenador que trabajar a quince metros de altura. También es cierto que las condiciones de los talleres ahora no son tan duras como hace veinte años. Muchos trabajos se han mecanizado. Pero es verdad que la gente que trabaja es fiel al sector. En nuestra empresa, la media de edad se encuentra en 41 años y el relevo generacional parece muy lejos, pero llega. Por eso debemos tomar medidas.

-El profesor Juan Velarde hablaba de la necesidad de tomar medidas generales. ¿Cuáles pueden ser?

-Hay que promocionar el oficio, exponer sus bondades. También facilitar la jubilación. Es otro debate, pero es difícil pensar en una persona de 60 años, que lleva más de veinte en activo, soldando de cuclillas. Una manera de hacerla más atractiva al trabajador es indicarle que no estará hasta el final de su vida laboral en el taller. Sería una medida que se debe tomar en toda España. Son pequeños aspectos que sumados harían a la profesión más atractiva.

-En Asturias los alumnos de FP ya doblan a los universitarios.

-Aún así, el número de universitarios es excesivo. Debemos reflexionar sobre las tasas de fracaso universitario y la dificultad de reorientar la vida profesional en una determinada edad. Hay que intentar que la gente comience a trabajar cuanto antes mejor.

-¿Por qué?

-Cuando eres más joven estás más abierto al aprendizaje. En dos o tres años te puedes formar como un verdadero especialista. Cuando tratas de reciclarte con treinta años solo ves una solución para tener un empleo no te planteas tu vida laboral como una carrera profesional.

-Con una FP cada vez más práctica, ¿los contratos formativos pueden ser una alternativa a la FP Dual?

-Los resultados dicen que los contratos de aprendizaje no son prácticos, casi no se utilizan. Consideramos que para el alumno resulta más interesante tener desde el principio una formación, pero también un contrato con la empresa y cobrar. En la FP Dual hay dos elementos sustanciales. El primero es la continuidad del alumno en la empresa para que la conozca; el segundo, que la selección de los alumnos la haga la empresa. Si es así, la incorporación profesional está asegurada. Al menos en el Grupo Daniel Alonso.

-¿Entonces no se ahorraría la empresa un coste importante?

-Para la empresa no es un problema pagar a los trabajadores. Lógicamente, un aprendiz no puede cobrar como un especialista, porque sus conocimientos están por debajo, aunque los alcanzará. Habría que crear una figura jurídica que lo posibilite. Y haría atractiva la FP Dual.

-¿Y no sustituirían el futuro especialista por otro aprendiz?

-Entiendo la susceptibilidad, pero en ninguna parte del mundo ninguna empresa invierte en la formación de un trabajador para luego dejarle ir. Recuerdo que en 2011 tuvimos un pico de producción y necesitábamos veinte soldadores de arco sumergido. No los había y, al final, hicimos un contrato de aprendizaje a veinte personas. Estuvieron cuatro meses formándose antes de comenzar a trabajar. El 80% siguen hoy en la empresa.