Los cajeros ciudadanos serán sustituidos tras quedarse obsoletos

Cajero situado en el exterior del Servicio de Atención Ciudadana junto al Ayuntamiento. / MARIETA
Cajero situado en el exterior del Servicio de Atención Ciudadana junto al Ayuntamiento. / MARIETA

Su utilidad se ha visto mermada también por la cesión del cobro de impuestos y multas al servicio regional, lo que ha motivado quejas

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

Del vuelva usted mañana al váyase usted a pagar a otra parte. Un tópico ha sustituido a otro en el Ayuntamiento de Avilés para quienes intentan utilizar los cajeros ciudadanos en el pago de las tasas municipales que gira directamente el servicio de gestión de ingresos. El cajero no permite la operación, los funcionarios del servicio desconocen los motivos, pero el gobierno local se justifica en que, además de la gestión y cobro de multas, los impuestos también han sido cedidos a los Servicios Tributarios del Principado.

Son solo algunas de las quejas de los usuarios en los últimos meses, que han visto como lo que había sido creado para facilitar las gestiones no solo no cumple su misión al completo, sino que llega a convertir en una odisea determinadas tramitaciones. Ese anómalo funcionamiento, que se suma a los numerosos problemas técnicos que dan los cajeros ciudadanos, sobre todo el ubicado en el exterior del Servicio de Atención al Ciudadano, SAC, de la plaza de España, motivará su sustitución a partir de mediados del próximo año.

El proyecto se incluye entre las actuaciones de la Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible de Avilés (DUSI), con financiación de los fondos europeos Feder. Los cajeros (el interior se puso en marcha en 2007 y el exterior en 2009) contarán con lectores de códigos de barras y algunas mejoras en la calidad del hardware y en la operatividad para los ciudadanos.

En los últimos meses, desde mayo pasado, la principal queja se basaba en el cambio en el pago de las multas. Hasta la cesión del servicio al Principado cualquier ciudadano tenía claro lo que tenía que hacer para abonar el importe de la multa. Una simple lectura del código de barras en el cajero ciudadano permitía efectuar ese pago. A partir de mayo, el cajero ciudadano del Ayuntamiento dejó de tener validez, por lo que hay que dirigirse a cualquiera de las entidades bancarias establecidas por el Gobierno regional para el abono de las multas. Pero los ciudadanos se han encontrado con el mismo procedimiento para pagar otras tasas municipales.

Según asegura el gobierno local a este periódico, «los pagos que se pueden efectuar en el cajero son los siguientes: recibos municipales, expedición y cobro de documentos, y autoliquidaciones. Si el recibo es de un impuesto, pasa como con las multas, que no se puede pagar en los cajeros del Ayuntamiento porque los gestiona Servicios Tributarios».

Datos contradictorios

Esa información contrasta con la que trasladan los trabajadores del Servicio de Atención Ciudadana a quienes intentan pagar una tasa en los cajeros. Ante la imposibilidad de que lea el código de barras, los funcionarios se prestan a intentarlo ellos, para acabar sorprendidos y asegurar que no sabían que ese tipo de pago no se podía hacer en el SAC.

A diferencia del Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), que también recauda el Principado para el Ayuntamiento, quien remite el documento de pago de, por ejemplo, una tasa por ocupación de vía pública, es el servicio municipal de gestión de ingresos. El papel de pago no especifica la cesión del servicio al Principado. Aunque el gobierno local asegura que está cedido junto a la recaudación de multas, el documento de la tasa que llega a casa del ciudadano especifica como opción el pago «en cualquier entidad financiera colaboradora en la recaudación del Ayuntamiento de Avilés», sin concretar cuál. Servicios Tributarios para el caso del IBI sí indica los bancos (BBVA, Banco Sabadell-Herrero, Santander, Caja Rural de Asturias, Liberbank y La Caixa).

Una vez superada la resignación de no poder hacer el pago de la tasa municipal en el Ayuntamiento, comienza la aventura en las entidades bancarias, donde se ponen todo tipo de trabas, como la exigencia de ser cliente de esa oficina, la obligatoriedad en caso contrario de intentar el pago a través de un cajero (como el ciudadano, pero en el interior de un banco), y ya finalmente la negativa a hacer el abono con tarjeta de crédito si no se es titular de una cuenta en esa entidad.

Para el resto de operaciones en los cajeros ciudadanos, un aviso: el exterior no funcionaba a finales de la semana pasada por un descuadre con unas monedas que no depositó en el cajetín correcto y estaba pendiente de la revisión de un técnico.

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