Los cambios meteorológicos provocan plagas de procesionaria antes de tiempo

Zona de pinos dentro del parque de Ferrera en Avilés. / MARIETA
Zona de pinos dentro del parque de Ferrera en Avilés. / MARIETA

Los veterinarios advierten de las lesiones que puede provocar en animales si entran en contacto con la oruga, muy común en pinares

SHEYLA GONZÁLEZ

La oruga procesionaria es habitual de las zonas de pinares, como la que hay en el interior del parque de Ferrera. Aunque la época de mayor auge es primavera, este año se han adelantado. Estos días han sido varios los propietarios de animales que han tenido que acudir con urgencia a sus respectivos centros veterinarios tras haber estado en contacto sus mascotas con esta oruga.

Los veterinarios advierten del peligro que puede suponer para los animales el contacto con la procesionaria y destacan que este año «las plagas llegan antes por los constantes cambios meteorológicos. Aunque suelen ser habituales hacia la primavera, ya se han visto en varios puntos de la comarca», destaca Inés González, de Sabuvet, que ya ha atendido a varios perros con lesiones causadas por la oruga.

La procesionaria está cubierta de pelos urticantes que se desprenden y flotan en el aire, lo que hace que sea más fácil entrar en contacto con ellos, tanto los animales como las personas. Suele ser a partir de abril cuando bajan al suelo y se desplazan de árbol en árbol, aunque en el Ferrera o en los pinares de Salinas y Piedras Blancas ya lo han hecho. «En Avilés ha venido algún caso puntual, pero principalmente son perros de Castrillón los que se han visto afectados por la urticaria que produce la procesionaria», recalcó la veterinaria.

En caso de que un animal entre en contacto con la oruga hay que actuar rápido, ya que sus efectos también lo son. «Es una urgencia por lo tanto recomendamos siempre acudir a sus veterinarios cuanto antes», destaca Inés González. Lo que dejan terminantemente prohibido es frotar la zona afectada, que suele ser la boca.

Los pelos de la oruga se clavan en la lengua del perro, que comienza a tener hinchazón e incluso puede llegar a tener zonas necrosadas. «Es fácil darse cuenta porque se les empieza a inflamar tanto que no les cabe la lengua dentro de la boca», explica la veterinaria. Si el animal está muy incómodo en el trayecto a la clínica recomiendan lavar la boca con extremo cuidado. «Se puede enjuagar con agua caliente o con vinagre, pero nunca frotarles porque eso hará que los pelos de la oruga se desprendan y puedan afectar más zonas», insiste González.

Aunque los animales suelen ser los más afectados por la procesionaria, esta también puede causar reacciones en personas. Si estas tocan o pisan una oruga de este tipo, sus pelos pueden causar urticarias y reacciones alérgicas dependiendo del afectado. Estas se pueden tratar con cremas y otros medicamentos dependiendo del nivel de afección.

«Hay que tener cuidado con la oruga procesionaria, sobre todo si llega a hacerse plaga en un determinado espacio porque pueden llegar a ser decenas o cientos de ellas por lo que entrar en contacto con ella es mucho más sencillo», destacan los expertos, que recomiendan ir con vigilo en los pinares estos días.