El canal de entrada a la ría seguirá sin dragado al menos hasta la primavera

Imagen de archivo de uno de los dragados que se han realizado en el interior de la ría avilesina. / MARIETA
Imagen de archivo de uno de los dragados que se han realizado en el interior de la ría avilesina. / MARIETA

Las nuevas elecciones generales vuelven a retrasar la solución a la discrepancia planteada por el Puerto ante el Consejo de Ministros

ALBERTO SANTOSAVILÉS.

La nueva convocatoria de elecciones generales en España tiene muchos efectos colaterales, algunos de ellos de trascendencia en los intereses de Avilés. A falta de concretar la dilación en el tiempo que puede suponer para el desarrollo de proyectos en marcha como la eliminación de la barrera ferroviaria y la Ronda Norte o la reforma de la depuradora de Maqua, la situación más urgente puede afectar al Puerto de Avilés por el conflicto generado hace ya más de un año a causa de los dragados en el canal de entrada en la ría.

La clemencia de la meteorología en el pasado invierno ha permitido que no hubiera que intervenir en el calado del canal durante lo que va de año 2019. Pero con el otoño encima y el invierno a la vuelta de la esquina, la Autoridad Portuaria de Avilés no podrá afrontar un posible dragado hasta la próxima primavera, siempre y cuando en ese momento se haya resuelto la discrepancia presentada ante el Consejo de Ministros por las condiciones impuestas por la Dirección General de Biodiversidad para futuros dragados en el canal de entrada a la ría.

Entre febrero y marzo de 2020 es el plazo que se ha fijado el Puerto para analizar los efectos de los posibles temporales que puedan azotar a la costa de la comarca en el próximo invierno. En ese momento se volverá a analizar el calado de la zona de maniobra de entrada de buques a la ría para saber si hay que acometer un dragado de emergencia. Para esa fecha se espera que, en el más optimista de los escenarios, haya un nuevo gobierno central y, por lo tanto, el Consejo de Ministros atienda la petición del Puerto de Avilés a través de Puertos del Estado y se fijen los criterios que regirán los dragados en la ría en el futuro.

En cualquier caso, según ha podido saber este periódico, en los últimos meses los contactos entre la Autoridad Portuaria, Puertos del Estado y la Dirección General de Biodiversidad han dado algunos frutos, y se han corregido algunos de los errores de la declaración de impacto ambiental del grado del canal de entrada a la ría que eran más lesivos para Avilés, y que podían poner en peligro la operatividad del puerto local.

Condiciones meteorológicas

Concretamente se han modificado los apartados que hacían referencia a las condiciones meteorológicas en las que no se podía efectuar ese dragado. Una petición formulada por la Autoridad Portuaria puesto que el planteamiento que se hacía utilizando la conjunción «o» en el texto hacía prácticamente imposible realizar estos trabajos en el estuario.

Con la redacción dada por la Dirección General de Biodiversidad se establecía que si se daban alguna de las condiciones de viento tanto en la salida del canal como ría adentro o de mareas que se determinaban no podría trabajarse, situaciones que son muy habituales en la ría y que dejaban muy pocos días en el año para poder dragarla. Ahora, el nuevo texto corregido indica que deben darse condiciones muy concretas de viento, estado de la marea y altura de las olas para que se prohiba realizar el dragado.

No obstante, la discrepancia sigue vigente en los despachos del Ministerio de Fomento, que es quien analiza las alegaciones tras recibir el correspondiente escrito de Puertos del Estado y, por tanto, quien defiende los intereses del Puerto de Avilés. Ahí se incluye la explicación por la que se considera que no es viable para el futuro de las instalaciones avilesinas aceptar las condiciones de dragado impuestas en el estudio de impacto ambiental por el organismo dependiente del Ministerio de Transición Ecológica.

El siguiente paso de la tramitación administrativa de la discrepancia será incluirla en lo que se conoce como índice del Consejo de Ministros. Es decir, incorporarla al orden del día de las sucesivas reuniones que se celebran en La Moncloa preferentemente cada semana. Es ahí cuando se puede calcular la fecha en la que habrá una solución definitiva a la reclamación planteada desde Avilés. Pero con un gobierno en funciones es difícil que esa discrepancia sobre el dragado del canal de entrada a la ría de Avilés sea considerada como urgente.

En ese sentido, en el seno de la Autoridad Portuaria de Avilés existe cierta tranquilidad, ya que se considera que es un trámite administrativo ordinario que no tendría que dilatarse o retrasarse más por la convocatoria electoral, pero esa misma apreciación se tenía ya con respecto a la última convocatoria electoral del pasado día 28 de abril, y se ha llegado a unas nuevas elecciones a las puertas del invierno sin que haya una solución.

Tal y como avanzó este periódico, el Puerto de Avilés está dispuesto a verter en Salinas la misma arena que extraiga en los dragados que regularmente lleva a cabo en el canal de entrada a la ría y que hasta ahora se vierte a la altura de Xagó. Un estudio encargado por la Autoridad Portuaria «demuestra que tiene las mismas características físicas y químicas que la de la playa. Es que es la misma», según defendía la pasada primavera el presidente , Santiago Rodríguez Vega.

Con esta fórmula el puerto cumpliría con la obligación de reponer tanta arena como se drague en el canal de entrada de la ría avilesina, tal y como impone el Ministerio de Transición Ecológica, y evita al mismo tiempo el coste que supondría tener que buscarla y extraerla de un banco externo.

El informe forma parte de las alegaciones presentadas por el puerto contra tal decisión, recogida en la declaración de impacto ambiental que regula los dragados. Cumplirla en sus actuales términos pondría en peligro la viabilidad del puerto, dado que en caso de tener que recurrir a bancos de arena externos el coste de cada dragado del canal de entrada se elevaría a unos dos millones de euros.

Los dragados se realizan de forma periódica, aproximadamente cada dos años, para mantener así el calado necesario, doce metros en marea baja, y en cada uno de ellos se extraen un máximo de 48.000 metros cúbicos, once veces menos que el total aportado artificialmente en 2004, con los resultados conocidos. Unos meses después, el nivel de arena era similar al de antes del aporte artificial.