«Todos estamos cansados, pero delegar la educación de los hijos es egoísta»

Enrique Mendoza, durante su charla /  MARIETA
Enrique Mendoza, durante su charla / MARIETA

El abogado Enrique Mendoza reclama un esfuerzo por la conciliación familiar y laboral en favor del propio individuo y de la sociedad

C. DEL RÍOAVILÉS.

El abogado y escritor Enrique Mendoza Díaz, autor del libro 'Una vida con rostro humano', abogó ayer en una charla organizada por la nueva asociación cultural Nieva por una «vida familiar rica» en favor tanto de unos individuos que acabarán teniendo «una ventaja competitiva» como de una sociedad que se beneficiará de las capacidades de los mismos por su facilidad para trabajar en equipo y liderar grupos de trabajadores.

Mendoza abogó por la conciliación entre familia y trabajo en la charla 'Huérfanos de padres vivos; familia y trabajo', pronunciada ayer en la sede de la entidad en Juan XXIII. El abogado granadino defendió que, aparte de estar de moda, la conciliación es un tema con «muchas repercusiones» porque la «familia no es algo estrictamente privado». «Se trata de un servicio educativo común porque si yo me preocupo de educar a mis hijos y el de al lado hace lo propio, al final nos estamos beneficiando todos», aseguró.

En su opinión, antes la familia y el colegio enseñaban «valores muy sencillos», a veces imperceptibles, que iban configurando a un adulto educado y que sabía relacionarse y desenvolverse en sociedad, con todo lo que eso implica. «La gente con una vida familiar rica tiene gran capacidad de trabajar en equipo. Se trata de cuestiones tan sencillas como comportarse en la mesa, dar las gracias, pedir las cosas por favor...», afirmó.

Más partidario de hacer lecturas en positivo que críticas, añadió que ve la época actual «como una oportunidad para que padres y madres se sigan esforzando por conciliar y sacar tiempo». Consciente del cansancio por el ritmo de vida, apeló a la responsabilidad y compromiso de los padres. «Todos estamos cansados y es legítimo, pero delegar nuestra labor como educadores es egoísta y cómodo», afirmó. «Podemos hacer que nuestra relación con los hijos, la pareja, los compañeros o los vecinos sea mejor», arengó.