Carlos López-Otín: «Quienes exigen la perfección son muy imperfectos y sumamente tóxicos»

Otín presenta esta tarde su último libro en Avilés. / PABLO NOSTI
Otín presenta esta tarde su último libro en Avilés. / PABLO NOSTI

El investigador presenta en el Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS su libro 'La vida en cuatro letras. Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad'. Carlos López Otín Catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo

YOLANDA DE LUISAVILÉS.

El catedrático de Bioquímica y Biología Molecular de la Universidad de Oviedo, Carlos López Otín, presenta hoy en el Aula de Cultura de LA VOZ su libro 'La vida en cuatro letras. Claves para entender la diversidad, la enfermedad y la felicidad'. Vio la luz hace tres meses y ya va a lanzar su quinta edición, con miles de ejemplares vendidos. La presentación comenzará a las siete y media de la tarde y tendrá lugar en los salones de la Cámara de Comercio de Avilés, en la plaza de Camposagrado.

-Desde que se publicó su libro ha hecho muchas presentaciones, ¿solo quedaba Avilés?

-Pues casi seguro que será la última presentación en Asturias. Explicaré cómo surge el libro y su contenido.

«La felicidad, como todo en nuestra especie, tiene que ver con la genética»«Estoy restaurando el laboratorio, que, como todo el mundo sabe, sufrió un apocalipsis»

-El día que vio la luz ya explicó que había sido un libro de autoayuda.

-Cierto. Así surgió, como un libro de autoayuda en el sentido más estricto de la palabra, para ayudar al autor en momentos complicados. Pero la enorme sorpresa es que por lo que me dicen también ha servido a muchos centenares de personas.

-¿Le han sorprendido las ventas?

-Se ha vendido mucho más de lo que esperaba. Lleva tres meses publicado y estamos a punto de lanzar la quinta edición.

-Aunque defina a su libro así, no se puede decir que sea un libro de autoayuda al uso.

-Es también un libro muy didáctico. No se puede perder la oportunidad de hacer pedagogía. Ya el título es didáctico porque hace referencia a las cuatro letras que designan los cuatro componentes químicos de la vida. Todos estamos hechos de cuatro letras (A de adenina, C de citosina, G de guanina y T de timina) y es algo que ya entiende cada vez más gente.

-La felicidad se piensa que tiene que ver más con el ambiente, con lo que te sucede en la vida, pero usted nos descubre en su libro que la genética también es importante.

-La felicidad, como cualquier otra característica de nuestra especie, tiene que ver con genética. En el libro se discute si la felicidad tiene un soporte científico y concluye con la primera fórmula genómica de la felicidad. Hay algunos genes que tienen variantes que quien más los acumula es más feliz. Todos conocemos a personas que naturalmente están contentas, son optimistas y felices, y en eso tienen que ver esos genes.

-Pero no negará que también es importante lo que nos rodea.

-El ambiente también juega un papel decisivo. Si es muy tóxico acabas sucumbiendo, tengas los genes que tengas.

-Es precisamente en un momento en el que el ambiente que le rodeó se volvió muy tóxico cuando escribió este libro. ¿En qué momento se encuentra ahora?

-Estoy contento. Terminando las clases y disfrutando de este curso que ha sido un reto para mi. En mis 32 años como profesor he dado clases a diez mil alumnos y nunca había faltado a una sola clase. He conseguido salir adelante con un curso maravilloso, realmente terapéutico. Les he agradecido a mis alumnos su comportamiento, han sido todo un ejemplo, y su complicidad y apoyo máximos.

-¿Y con ganas de volver a la investigación?

-Estoy restaurando el laboratorio, que como todo el mundo ya sabe sufrió un apocalipsis. Hay que empezar de cero. La vida es esto, trae momentos difíciles para todo el mundo.

-Cierto. No se puede ser feliz siempre.

-Ya nos lo enseñó Abderramán III, que tuvo todos los bienes materiales del mundo, pero que cuando se puso a hacer balance de su vida dijo que solo había sido feliz catorce días. La vida tiene luces y sombras todos los días, hay que buscar otras cosas, la felicidad no es solo lo material.

-Pero todos queremos ser felices.

-La felicidad se escribe en agua porque es difícil de sostener y envejece muy rápido. Tenemos que pensar en encontrar un bienestar emocional cotidiano.

-En ese bienestar tiene también mucho que ver aspectos en los que usted ha investigado durante muchos años en relación al envejecimiento y la enfermedad.

-Llevo más de cuarenta años investigando sobre enfermedades y me he dado cuenta de que somos imperfectos y vulnerables, algo que nos acompaña durante toda nuestra vida y que tenemos que aceptar. La ciencia solo puede dar la respuesta del conocimiento para curar, algo que se consigue con una tarea de investigación que llevará todavía mucho tiempo y muchas generaciones, no está en nuestro calendario la inmortalidad.

-Usted establece unos principios para conseguir ese bienestar y por tanto la felicidad.

-En el libro hablo de cinco principios generales. El primero y más importante es aceptar las imperfecciones. La sociedad parece imponernos la idea de que todo tiene que ser perfecto. Pero la mayoría de los que exigen la perfección son muy imperfectos y sumamente tóxicos. Tenemos que reinterpretar la vida y darle más valor a cuestiones como por ejemplo el afecto, el altruismo o la amistad, entre otras. Somos muchos los que vemos las cosas así, pero parece que hay otra corriente más poderosa que se empeña en lo contrario.

-¿Tiene ya en mente alguna línea de trabajo para sus próximas investigaciones?

-Había tres trabajos en los que llevábamos investigando muchos años que estaban muy cerca de terminarse. Dos ya se han publicado y otro pronto se publicará. Luego a empezar de cero otra vez y a reconstruir las tesis de mis estudiantes que quedaron varadas, esta semana ya leeremos una, las otras todavía costarán un tiempo. Como dice un proverbio japonés «nana korobi ya oki»: siete veces me derriban, ocho me levanto.