«El Carreño Miranda es una gran familia y estos reencuentros son todo un privilegio»
La Asociación de Antiguos Alumnos y Profesores del Carreño Miranda celebró ayer la entrega de galardones a miembros destacados
El tiempo que se pasa en el instituto suele marcar la vida de cualquiera, ya sea para bien o para mal. Los recuerdos de las aulas, el tiempo vivido con los compañeros, las horas de estudio preparando los exámenes o esos recreos salvadores a mitad de mañana son recuerdos imborrables que acompañan a uno para siempre y que ayer la comunidad educativa del instituto Carreño Miranda de Avilés puso de nuevo en común en la gala anual en la que homenajean a antiguos profesores y alumnos con trayectorias de éxito.
La sala de eventos Santa Cecilia fue el lugar elegido para esta celebración y fue sin duda un lugar significativo porque está ubicada en la calle de Galiana, una de las que marcó la juventud de una de las galardonadas de este año. La escritora María Teresa Álvarez está ligada a Candás, pero poca gente sabe que sus estudios los cursó en el Carreño Miranda, clases a distancia eso sí, pero se examinaba en el instituto avilesino. «Fue una época muy bonita y tengo el recuerdo de venir en el Carreño con muchos nervios y después subir la calle de Galiana con muchas ganas. Son recuerdos bonitos que marcan a uno para siempre y estoy muy agradecida a la asociación de antiguos alumnos por este reconocimiento», expresó la escritora en el acto en el que se homenajeó a otras cuatro personas, además de dos títulos póstumos que fueron para Fructuoso (Toso) Muñiz y Geima Santos.
En el acto estuvo de hecho la viuda de Toso Muñiz, Margarita Cuervo-Arango, que se mostró muy agradecida y emocionada. «Es muy bonito que se acuerden de él después de tantos años. Cuando me lo dijeron fue toda una sorpresa, pero estamos muy agradecidos y contentos», confesó.
Entre los protagonistas también hubo dos antiguos profesores, Gregorio Cuervo-Arango que impartió matemáticas en el centro avilesino y Pablo Álvarez, recordado ayer por muchos como «el de música».
Lo cierto es que fue un pionero en esta asignatura e impulsó desde una pequeña aula del Carreño Miranda nuevas técnicas educativas que en la época no había en muchos centros. «Recuerdo con cariño aquellos años porque logramos que nos pusieran una especie de estudio pequeñito, algo que era impensable y también hicimos actividades como intercambio de cintas de música».
«Estar aquí y reencontrarme con tanta gente es bonito porque el Carreño Miranda es una gran familia y estos reencuentros son todo un privilegio, además quienes tuvimos la suerte de enseñar nos fuimos vampiros y nos nutrimos de la vitalidad de los estudiantes, algo que echo de menos todavía hoy», confesaba ayer el docente.
En la categoría de antiguos alumnos, además de la citada María Teresa Álvarez, también se homenajeó a Santiago García Castañón. Después de su etapa formativa en el Carreño Miranda se licenció en Filología Inglesa y se trasladó a Estados Unidos, donde desarrolló una prolífica y extensa carrera universitaria.
El tercer homenajeado fue Fernando Ovies Pérez, que finalizó sus estudios en el Carreño Miranda en 1975 para graduarse más tarde en Derecho y desarrollar una prestigiosa carrera como notario, profesión que ejerció siempre en la villa avilesina.