«El casco antiguo es precioso»

Un peregrino recién llegado tiende su ropa al sol en el patio del albergue de peregrinos Pedro Solís de Avilés . / OMAR ANTUÑA
Un peregrino recién llegado tiende su ropa al sol en el patio del albergue de peregrinos Pedro Solís de Avilés . / OMAR ANTUÑA

Los peregrinos que llegan en los meses de verano a Avilés se sorprenden con la gastronomía, la belleza y el tamaño de la ciudad

ALEJANDRO L. JAMBRINAAVILÉS.

Con los meses de verano llega el buen tiempo y las vacaciones estivales, dos excusas perfectas para ponerse la mochila y un buen calzado y lanzarse a hacer el Camino de Santiago.

Avilés se ha convertido en una parada casi obligatoria y necesaria en el conocido como Camino del Norte y el albergue de peregrinos Pedro Solís de Avilés es uno de los más concurridos desde hace más de veinte años. Durante el 2018 acogió a un total de 5.659 peregrinos «y por lo que llevamos de año podemos asegurar que aumentarán en 2019», asegura Mayte Gonzalo, presidenta de la Asociación Astur-Galaica Santiago Apóstol, entidad gestora del centro. Con años de experiencia a sus espaldas, Gonzalo asegura que la buena salud de la que goza el albergue de Avilés responde a dos factores clave: «ofrecemos todas las comodidades, servicios y limpieza que necesitan y nos ubicamos en un lugar muy accesible», reconoce la gerente, que confirma que el «boca a boca» es de vital importancia.

Celiano García es un burgalés afincado en Madrid y es de esos peregrinos veteranos que han llegado a Santiago de Compostela en más de una ocasión y les gusta cambiar de ruta. Este año ha decidido que Avilés sea el punto de partida «porque el año pasado llegué hasta Gijón y me apetecía mucho continuar conociendo la costa asturiana», reconocía mientras descansaba en el patio del albergue. Para él, hacer el Camino de Santiago es una reto personal, «una forma diferente deponer a prueba tu resistencia y ponerte en contacto contigo mismo», confiesa.

Eso sí, su motivación y constancia son tan arrolladoras que este año ha «arrastrado» a dos amigos, Casilda García y Fidel Velasco. «Ya nos lió una vez hace años y ahora volvemos a recorrernos España a su lado», comentaba Fidel Velasco, que además es historiador y aprovecha cada parada para explicarle a sus compañeros curiosidades del lugar que visitan. «El casco antiguo de Avilés es precioso y tiene una gran cantidad de edificios señoriales y suelos empedrados antiguos», explicaba. Estos tres amigos aprovecharon el buen tiempo de la última semana para descansar tras 25 kilómetros diarios de caminata, recorrerse la ciudad de arriba a abajo «y nos hemos comido una fabada impresionante pero que nos va a tener tumbados toda la tarde», bromeaban.

El Camino del Norte es uno de los más sencillos y recomendados para un novato, lo que lleva a muchos extranjeros a decantarse por esta opción. Jan Vichr es un joven de la República Checa que se embarca en esta aventura por primera vez e hizo un alto en Avilés la semana pasada tras iniciar su viaje en Santander siete días antes. «Me acabo de graduar en la carrera universitaria de medicina en mi país y, tras cinco años de estudio y esfuerzo me apetecía hacer un viaje como este y vivir una experiencia diferente y liberadora», destacaba este joven nada más entrar en el albergue y descargar su mochila. Junto a él llega Arancha Brocal, una zaragozana que se encontró con él a las afueras de Avilés «estábamos por la zona de Llaranes y pensábamos que habíamos llegado al centro, Avilés es mucho más grande de lo que nos imaginábamos», reconocía Brocal. También para ella es la primera vez que hace el camino y Avilés es su primera parada tras haber salido de Gijón. «La verdad es que estoy reventada y tengo los pies doloridos pero he visto paisajes preciosos por aquí y merece la pena. Da gusto llegar a un albergue tan cuidado como este en el que poder, cenar tranquila y descansar», comentaba la joven maña.

Ambos llegaron al albergue avilesino a última hora de la tarde y se encontraron con la terraza abarrotada de peregrinos disfrutando del buen tiempo. El albergue Pedro Solís de Avilés cuanta con un capacidad para 58 personas y este fin de semana alcanzó la treintena «y durante el día está mucho más vacío porque si hace bueno los peregrinos no lo dudan y se van a pasar el día a la playa», señalaba Mayte Gonzalo, gerente del centro.

Para Gonzalo, otro de los alicientes para que el albergue de Avilés siga creciendo es el trabajo interno que se hace desde la asociación gestora. «El albergue lo gestionan unos empleados muy eficientes y que cuidan y atienden a los peregrinos como nadie. Además, desde la Asociación Astur-Galaica Santiago Apóstol trabajamos para darnos a conocer con iniciativas y viajes que repercuten muy positivamente en la ciudad desde hace muchos años, los avilesinos deben de valorarlo», destacaba.

De hecho, la asociación organiza un viaje el próximo domingo para conocer el canal de Castilla de Medina de Rioseco y una visita a León,. Quienes estén interesados en participar en estas salidas, también pueden apuntar en su agenda un viaje a la Fiesta de los Pimientos de la Bañeza, el 29 de septiembre, y una visita a Covadonga en octubre.

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