Chemastur despide al 17% de su plantilla después de su cuarto ERE en doce años

Chemastur despide al 17% de su plantilla después de su cuarto ERE en doce años
Seis de los despedidos, ayer en la Redacción de LA VOZ DE AVILÉS. / LVA

Seis de los ocho despedidos pertenecen al equipo de mantenimiento, que pasa a una subcontrata hasta diciembre

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La dirección de Chemastur despidió ayer a ocho de sus 47 trabajadores, el 17% de la plantilla en una medida que la dirección de la empresa justifica en la carta de despido «por la situación económica» que atraviesa tras haber registrado pérdidas el pasado año y mantener los números rojos en este ejercicio.

Estos despidos se producen después de que entre marzo y abril la plantilla afrontara un expediente de regulación de empleo (ERE), el cuarto aplicado en doce años. Inicialmente, el acuerdo fue un ERE de seis meses, aunque, finalmente, duró sólo dos.

De los ocho despedidos, seis pertenecen al equipo de mantenimiento, incluido su jefe; uno a producción y el último a laboratorio. Los despedidos son parte de la plantilla que lleva en la compañía desde su inicio. Ellos superaron los duros momentos del arranque, cuando la dirección adquirió material obsoleto que generó un gran número de problemas de seguridad laboral y que obligaron a dotar a la fábrica de nuevos equipamientos.

La dirección alude en sus comunicaciones a la situación económica desde el pasado año «Hablan de pérdidas, pero lo cierto es que no paramos de vender», aseguran los afectados

El equipo de mantenimiento ha pasado a una subcontrata, con sólo tres personas y que cuenta con un contrato hasta diciembre. Ayer los afectados alertaron de la situación que se puede generar. Por la actividad de la empresa, que utiliza ácido sulfúrico en la producción de fertilizantes, es necesaria una actividad constante de mantenimiento. De hecho, cada semana existen dos jornadas en las que se cesa la actividad en las líneas de producción para abordar tareas de mantenimiento.

«Se utiliza una materia prima muy corrosiva y el mantenimiento es primordial para la seguridad y que no haya problemas en la producción», comentaron ayer, recordando que la actividad productiva es constante. De hecho, aluden a que, desde la incorporación de la máxima directiva, Celia Pérez Ledesma, «se han limitado al máximo los gastos en seguridad y mantenimiento. Sólo reponen los equipos de protección cuando se caen a cachos», aseguraron. De esta manera, entienden que en los últimos tres meses tres trabajadores hayan registrado niveles de flúor en la sangre superiores a lo permitido por la normativa, siendo apartados temporalmente de su actividad. También aseguran que se han deteriorado las instalaciones en los últimos meses.

Por su parte, los sindicatos alertaron de esta forma de subcontratación. «No vamos a permitir que las empresas de la comarca inicien este tipo de prácticas», aseguró ayer José Manuel Baltar, secretario general de la Unión Comarcal de Comisiones Obreras.

La dirección de Chemastur declinó ayer hacer cualquier tipo de declaración sobre los despidos a este diario. Las únicas explicaciones son las recogidas en las ocho cartas de despido, que ayer recibieron los afectados. Su redacción es idéntica. Alude a las causas económicas, señalando que en 2017 se habían registrado unas pérdidas de 664.414 y, en lo que va de ejercicio, los números rojos acumulan los 460.659 euros.

Sin embargo, los afectados dudan abiertamente de estos argumentos y en las próximas semanas analizarán la situación con los sindicatos. «Hablan de despidos, pero lo cierto es que no paramos de vender. Salen barcos y barcos. Es la misma situación de otros años. Cuando están los almacenes llenos, aplican el ERE para parar la producción y luego volvemos», comentaron ayer. A ello que ayer recibieron las indemnizaciones antes de la carta con la rescisión del contrato.

Además, tres de los despedidos han sido en los últimos años líderes sindicales y no dudan en afirmar que se trata «de un campaña de castigo para que las posibles voces discrepantes queden fuera de la empresa». Ninguno de los afectados apoya al sindicato independiente que controla el comité. De hecho, recuerdan advertencias sobre con qué personas debían hablar o no en la fábrica. «En una plantilla pequeña como la nuestras se sabe todo y hay un gran control», comentaban.

Asturiana de Fertilizantes se creó en 2005 para producir superfosfato en polvo y grano.