«No cobré, lo hice porque creía en el proyecto y por amor a Asturias»

Judit Pereiro a su entrada ayer en la Audiencia Provincial. /  ALEX PIÑA
Judit Pereiro a su entrada ayer en la Audiencia Provincial. / ALEX PIÑA

La exmujer de Grueso afirma que en alguna ocasión aprovecharon los viajes de trabajo para luego quedarse de vacaciones «pagándolo de nuestro bolsillo»

YOLANDA DE LUIS AVILÉS.

Judit Pereiro, exmujer de Natalio Grueso ya había dicho el martes, cuando comenzó su declaración en la Audiencia Provincial, que no había cobrado de la Fundación del Niemeyer como tampoco lo había hecho de la Príncipe de Asturias, donde realizó la misma labor junto a Grueso con anterioridad. Ayer continuó su declaración en el juicio del 'caso Niemeyer' y en una de sus respuestas a su abogado explicó sus motivos: «A veces las personas podemos hacer cosas sin esperar nada a cambio. Cuando yo trabajé para la Fundación Príncipe y en la del Niemeyer fue porque creía en el proyecto, estoy muy orgullosa de Asturias y si hice esto es por amor a Asturias». Añadió que a pesar de haber pedido una reducción de jornada en su empresa para realizar este trabajo, «con mi medio sueldo y el de Natalio nos llegaba».

El fiscal Alejandro Cabaleiro continuó el interrogatorio a Judit Pereiro interrumpido un día antes al levantar el presidente del tribunal la segunda sesión. Ayer comenzó preguntando por los motivos de cada uno de los viajes que figuran en la causa, en torno a 25. Ella fue explicando, con ayuda de los apuntes que llevaba en la mano, a quién habían visitado en lugares como París, Nueva York, El Cairo, Málaga, Cádiz o Londres en cada uno de esos viajes. Dada la precisión, al terminar el interrogatorio del fiscal, el presidente del tribunal preguntó a la acusada si contaba con una agenda que aportar que pudiera corroborar sus palabras, algo que ella negó y dijo que había hecho memoria para el juicio, «de todas formas, no todos los días te reúnes con personalidades como estas», apostilló.

Y es que en esos viajes Grueso y Pereiro mantuvieron reuniones con Woody Allen, Omar Sharif, Pablo Coelho, Kevin Spacey, la familia Morente o el chef José Andrés, entre otros, según aseguró la acusada. Casi todos ellos estuvieron posteriormente en actos organizados por la Fundación del Niemeyer incluso antes de que se construyera el centro cultural.

«Me gustaría conseguir a la primera todo, pero a veces hacen falta varias reuniones» «Si Coelho no viviera en París sino en Lugones también iría a verlo las veces que fuera»

Sobre su papel en esas reuniones, su exmarido ya había defendido su valor profesional por su formación en las sesiones anteriores y también su «sensibilidad» a la hora de atender a las familias de las personalidades que viajaban a Asturias, ella añadió el valor que estas personalidades le dan a que te encargues de que estén a gusto. El fiscal preguntó por qué se repetían reuniones en París por ejemplo con Paulo Coelho o en distintos puntos del planeta con Woody Allen. «Me gustaría ser infalible y conseguir a la primera lo que pretendemos, pero a veces no lo consigues ni a la primera ni a la segunda, a veces te tienes que reunir varias veces con una persona», dijo. Y en cuanto a que tuviera que ser en esas ciudades europeas, americanas, africanas o asiáticas indicó que, por ejemplo, «Paulo Coelho tiene quince millones de seguidores en sus redes sociales y solo que mencionase el Niemeyer era muy importante, si viviera en Lugones también iría a verlo las veces que fuera necesario y sería mucho mejor para mi, ahorraría tiempo».

Viajes privados

El fiscal centró sus preguntas también sobre algunos viajes en los que, según explicó la propia exmujer de Natalio Grueso, después de viajar para hacer alguna gestión para el Niemeyer luego se quedaron de vacaciones. «Aprovechamos la oportunidad de que una personalidad que está en el sitio que sea nos quiera recibir y si es un periodo que tenemos vacaciones nos quedamos allí pagándonos todos los gastos de nuestro bolsillo. Evidentemente yo siempre me pago mis vacaciones», afirmó.

Ocurrió, por ejemplo, en Atenas, en donde dijo que viajó junto a Grueso y mantuvo una reunión de un día, pero luego se quedaron varios más de vacaciones, o en Cádiz donde se reunieron con José Andrés, pero luego se quedaron también de vacaciones. «Tenemos copias del pago de los hoteles con nuestra Visa oro», aclaró.

Pereiro reiteró que ella no realizaba contrataciones del Niemeyer, que viajaba cuando se lo pedía su hoy exmarido siempre que su trabajo se lo permitía, que una factura de 50 euros de un vuelo podría ser un error, lo mismo que la del coche de alquiler de un viaje suyo y su hermano por Italia.