Colas de hasta dos horas para una cita médica en el Centro de Salud de Sabugo, en Avilés

Pacientes esperando a ser atendidos, ayer, en el mostrador del Centro de Salud de Sabugo. / LVA
Pacientes esperando a ser atendidos, ayer, en el mostrador del Centro de Salud de Sabugo. / LVA

La gerencia del área sanitaria encomienda hoy la organización del servicio a una «persona de confianza» tras la tensión vivida ayer

C. DEL RÍOAVILÉS.

Los usuarios del Centro de Salud de Sabugo sufrieron ayer colas de hasta dos horas de espera para una cita médica en el mostrador. Solicitarla a través del teléfono tampoco fue una opción: «El martes llamé catorce veces y no me cogieron el teléfono», protestaba indignada una paciente a la que no quedó más remedio que acudir ayer en persona y esperar largo y tendido. La tensión era más que evidente y estalló en varias ocasiones. Un «¡menos mal!» acompañado por unos aplausos celebró el nuevo número anunciado por el marcador digital a las 13.40 horas. Era el 117, cuya portadora había solicitado la cita a las 11.53.

Las protestas en voz alta, los exabruptos e incluso las reclamaciones por escrito fueron puestos en conocimiento de la gerencia del área sanitaria por este periódico. Una vez informado de la situación por la coordinadora del centro, el gerente Enrique González explicó que las esperas fueron provocadas por una baja de personal inesperada. «Se produjo una baja a última hora del día anterior que no se pudo cubrir y, además, ha habido una persona nueva de la bolsa de trabajo que no se maneja con el programa y que no ha podido atender a los usuarios como es debido», aseguró. Consciente, sin embargo, de que no es la primera vez que en este centro se producen este tipo de esperas, y las consiguientes protestas, hoy enviará a una «persona de confianza» como «refuerzo» para «organizar» y coordinar la atención al público en el mostrador. «Mañana (por hoy) habrá un mínimo de cinco personas», se comprometió.

Será un alivio para los pacientes que acudan hoy, no para los que ayer sufrieron las esperas. Según algunos testimonios, se llegaron a concentrar hasta cuarenta personas a media mañana. Los usuarios fueron perdiendo la paciencia y cargando contra los trabajadores, que aseguraron no dar abasto. «¡No están haciendo nada! ¿Por qué no llaman a otro número? ¿Qué está haciendo aquella?», se preguntaba un paciente señalando a las tres trabajadoras , una de ellas de la bolsa de empleo, que se encontraban detrás del mostrador. Ayer se les censuró hasta tomarse su tiempo del café. «¡Media hora!», criticaron algunos. «Mira, mira esta foto, el guardia de seguridad tuvo que sentarse en un momento dado tras el mostrador al ver cómo estaba el ambiente», indicaba un paciente.

El gerente, Enrique González, confía en que hoy las aguas vuelvan a su cauce y cree, además, que el flujo de pacientes puede ser absorbido perfectamente por tres trabajadores a pleno rendimiento.

El representante ciudadano en el C onsejo de Salud había manifestado reiteradamente que la alta carga asistencial de este centro era superior al de otros dado tanto el área geográfica que abarca, en la que se incluyen varias residencias geriátricas, como la edad media de la población atendida. Resulta, sin embargo, sintomático que el centro de salud de Sabugo sea el único que cuenta con número y marcador digital para la atención al público. En el resto del área las esperas se resuelven con una simple cola.

El sistema inaugurado este año es similar al existente en el Hospital Universitario San Agustín. Los usuarios solicitan su número introduciendo su tarjeta sanitaria o DNI al llegar al centro de salud en el panel expendedor. De esta manera, el equipo asistencial tiene constancia de que el paciente ha llegado y se le convoca a través del panel audiovisual. El objetivo era reducir las colas, y por ende las molestias, a los usuarios. Esta inversión coincidió en el tiempo con la renovación del sistema de megafonía en las consultas, donde ahora también se llama a los pacientes a través de una pantalla.

Espera también en el médico

Las vacaciones del personal, que en muchos casos no se cubren, y el regreso a la jornada de 35 horas semanales podrían apuntarse también como factores influyentes dado que el verano es una época en la que suele bajar el número de consultas médicas. Está por ver, por tanto, cómo evoluciona la atención en un centro cuyas quejas por esperas también se amplían a las consultas médicas. Según los últimos datos oficiales, cada uno de ellos atiende una media diaria de 33 consultas. Menos que en El Quirinal, Llano Ponte o La Carriona, que superan las 34. El problema está, según explican, en que los doctores de este centro deben desplazarse tanto hasta el asilo de ancianos como a las residencias geriátricas que se encuentran en su zona. Atenciones domiciliarias que retrasan la atención de los pacientes en consulta, generando las conocidas colas.