Los comerciantes de Avilés observan una caída del consumo de los turistas en lo que va de año

Un grupo de turistas hace cola para coger el tren que recorre el centro de la ciudad desde la plaza de España. / MARIETA
Un grupo de turistas hace cola para coger el tren que recorre el centro de la ciudad desde la plaza de España. / MARIETA

La sensación generalizada es que hay menos clientela y con un mayor control del gasto en tiendas y hostelería

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La sombra del consumo se cierne sobre la campaña turística de 2018. La situación preocupa especialmente al comercio y las alertas han comenzado a saltar justo después de un mes en el que se alcanzó la máxima ocupación turística de la ciudad gracias a eventos como el Festival Celsius en el que, además, el grueso de sus participantes realizaron un alto consumo, si bien centrado en un campo concreto.

A falta de hacer balance al final de la temporada estival, la más prolífica para el comercio avilesino gracias al tirón del turismo, la sensación de los pequeños comerciantes es que ha habido un parón en el consumo, a pesar de que las cifras de visitantes siguen a niveles elevados, con mucha gente en las calles de la ciudad, pero con poco gasto, lo que repercute en los ingresos de tiendas, bares y restaurantes, principalmente.

«Aún es pronto para hablar», declaró a este diario el concejal Manuel Campa, responsable de Promoción Turística en el Ayuntamiento de Avilés, «las sensaciones están siendo buenos. La impresión es que no está siendo una mala campaña, pero aún no tenemos los datos. Hay que esperar a ver la evolución de agosto». El edil ha instaurado encuentros con el sector después del verano para evaluar la campaña. De momento, las sensaciones no son muy buenas, por lo que comentan varios de los implicados a este periódico.

Comenzando por la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca, UCAYC, que confirma el problema en la caída del consumo, pero previo al verano. En concreto, esta tendencia se está notanto desde principios del presente año 2018. «Las estadísticas evidencian una ralentización de la economía y se está frenando el consumo. Es un dato que aparece en las estadísticas oficiales y los informes. Lo está notando el comercio, que lleva una temporada catastrófica y está empenzando a notarlo la hostelería», aseguran desde la principal organización empresarial de la comarca.

«Julio es, habitualmente, un mal mes. Sólo que el año pasado fue muy bueno e igual esperábamos que se repitese», reflexiona Carlos Rodríguez Estrada, del restaurante Casa Alvarín, en el corazón del casco histórico en la calle de La Ferrería. Reconoce que la impresión es que el consumo está siendo más bajo que otros años. «Yo no me puedo quejar, pero cuando hablas con los comerciales te transmiten que todo está más flojo. Llevamos tiempo así», asegura, aunque destaca un dato positivo en la actividad turística. «Comenzamos a tener turistas que repiten, clientes que se convierten habituales y que regresan año tras año», afirma.

Sin embargo, el relato es mucho más pesimista en otros casos. Por ejemplo, en el del joven Ángel Porto, de Porto Creaciones, en la plaza de España. «Estamos teniendo menos visitantes y con un gasto mucho menor. Nos han llegado a pedir un carbayón para compartir entre tres personas. Estamos saliendo por el cliente habitual, cuando el año pasado había sido muy bueno para el turismo», comenta.

Sin embargo, José Artímez, de Todo Astur, la tienda de recuerdos turísticos situada en la calle Rui Gómez, afirma que «la campaña está siendo como la del pasado año».

Hay más voces pesimistas sobre el comportamiento del turismo. Como la de Jacobo Pérez, del restaurante El Poeta, en el barrio marinero de Sabugo, otro de los centros neurálgicos cuando hablamos de la afluencia de visitas todo el año, en especial en los meses de verano. Él asegura que llega menos gente y que se vigila mucho más el consumo, sin que sean extrañas las peticiones de medio menú, por ejemplo. «Estuve hace poco por Valencia, y por lo que me comentaron, el turismo allí también se está portando de una manera similar: vigilando mucho el consumo».

Nati Azurones de Flor de Agua-Artesanía, también refleja esa caída en el consumo. Por su comercio de la calle de La Fruta «están pasando menos turistas que el pasado año y con una menor venta». Ella, como el resto de comerciantes, confía en el mes de agosto para mejorar los ingresos.

 

Fotos

Vídeos