El comercio avilesino pierde cerca de 200 empresas en los últimos seis años

Algunas aceras suman dos o más locales comerciales cerrados en traspaso, venta o alquiler. / FOTOS MARIETA
Algunas aceras suman dos o más locales comerciales cerrados en traspaso, venta o alquiler. / FOTOS MARIETA

Los numerosos locales cerrados, tanto en el centro como en los barrios, evidencian la transformación del tejido comercial de la ciudad

EVA FANJULEVA FANJUL AVILÉS.

«Hablan de repunte de la economía, pero yo nunca lo he notado, es más, estamos yendo para atrás. Aquí en Rivero han cerrado muchos locales y me consta, por desgracia, que en breve van a cerrar más», afirma José Ignacio Izquierdo, propietario de librería Casona.

El pequeño comercio de la ciudad languidece. Tanto en el centro como en los barrios decenas de locales comerciales permanecen cerrados con llamativos letreros que buscan quien los alquile o los compre. Otros bajos renuevan constantemente la titularidad o albergan consecutivos cambios de negocio en su interior.

En los últimos seis años Avilés ha perdido 198 empresas en el sector, pasando de las 1.967 que se contabilizaban en 2012 a las 1.769 censadas en 2018. La cifra supone un descenso del 10,1% en el censo de negocios, según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) para la rama del comercio, transporte y hostelería.

Si tomamos como referencia los datos de empleo, en la última década el tejido comercial de Avilés perdió cerca de setecientos puestos de trabajo. En el año 2008 el comercio de la ciudad ocupaba a 5.445 personas, una cifra que en el segundo semestre de 2018 bajó hasta los 4.771 trabajadores. Un descenso del 12,4% que se debe en parte a la reducción del número de empresas y, por otro, al menor número de contrataciones que se dan en estos negocios.

«No somos empresarios, somos autónomos que tenemos que luchar para llegar a fin de mes. La cosa no da para más y tener un empleado es un lujo que no todos se pueden permitir», matiza María García, propietaria de Roma Decoración.

Entre las zonas de Avilés más afectadas por este evidente despoblamiento comercial están Rivero, las calles aledañas de Palacio Valdés y Pablo Iglesias; u otras como la avenida de Cervantes o la calle Fernández Balsera. En todas ellas, hay tramos que acumulan varios locales vacíos consecutivos. Las aceras ofrecen un aspecto poco alentador para ciudadanos y comerciantes que aseguran «perjudica más las ventas».

Desde los establecimientos se apunta a la confluencia de diferentes factores como causa de esta situación: desde el precio de los alquileres, al crecimiento del comercio digital, pasando por la liberalización de las rebajas o la incertidumbre industrial en la comarca. «El comercio en general está muy mal, se nota mucho la contención del gasto y más aún desde lo de Alcoa», indica José Ignacio Vicente.

Este último elemento representa un pesado lastre para el comercio avilesino que intenta remontar y dejar atrás los tiempos de crisis. «Lo peor es el miedo», asegura Fuencisla Alburquerque, que lleva 31 años al frente de Viajes Cibeles en la calle Fernández Balsera. «Avilés está muerto de miedo y no hay nada peor que eso, se contagia de tal manera que incluso los que pueden gastar sin problema no lo hacen, y así no se sale del círculo vicioso», apunta.

También el cambio en los hábitos de consumo afecta de manera transversal a todo el sector y se percibe incluso en los establecimientos de alimentación. «Es el peor momento en mis veinticinco años de experiencia. Además de que no hay dinero y de las malas expectativas de la industria en Avilés, ya no se cocina como antes. Mucha gente se ha pasado a los precocinados o compra en grandes superficies. Da igual que les expliques que la calidad nada tiene que ver o incluso que el producto envasado es más caro que a granel», explica la frutera Clara González, de La Huerta.

El comercio digital es otro de los grandes contrincantes a los que hace frente el comercio tradicional. «De siete años para atrás estamos en caída constante», afirma Félix Vicente, de Informáticos PC-3. «En nuestro caso y en el de muchos otros lo que más ha afectado es la venta por internet. Antes se nos hacía compra en tienda y a la vez reparábamos, ahora la parte de la compra prácticamente ha desaparecido y cuando reparamos vemos que esos ordenadores básicamente proceden de compras a través de internet», indica. Ante la evidente competencia directa, algunos comercios tradicionales deciden abrir campo en la red y probar un sistema mixto. «Trabajamos para mantenernos y nos toca renovarnos o morir, la tienda física tiene que existir, pero va a convivir con la virtual», manifiesta Cristina Álvarez, de bolsos Acacia.

Algunos comerciantes aseguran que el elevado precio de los alquileres en la ciudad es otra de las principales causas de la proliferación de los locales vacíos. «Los alquileres están muy altos para el comercio que tenemos en Avilés y un negocio familiar no puede hacer frente a los gastos. A los dueños de muchos bajos no les preocupa tener el local cerrado. Creo que deberían penalizarlos como a los dueños de los pisos vacíos», asegura María García.

En cuanto al precio del alquiler de locales del centro, según datos aportados por el agente inmobiliario Víctor Antuña, la zona más cara es la de la calle La Cámara, el precio oscila entre los 10 y los 20 euros el metro cuadrado. En las calles aledañas el precio va de los 6 a los 10 euros el metro cuadrado, el mismo que encontramos en Fernández Balsera. Mientras los alquileres en la calle Rivero están entre los 5 y los 8 euros el metro cuadrado.

En este sentido, la Unión de Comerciantes de Avilés y Comarca (Ucayc) es algo más optimista, aunque confirma la existencias de muchos comercios cerrados y de otros locales que cambian de titularidad, también habla de nuevas aperturas y alquileres más moderados. «La crisis ya fue peor de lo que es ahora. Vemos nuevas aperturas y nuevos modelos de negocios, sobre todo aquellos que se mudan a locales más pequeños que permiten su viabilidad. Y en el tema de rentas , se aplica una política de moderación que favorece el acceso a los locales», asegura José Antonio Álvarez, gerente de la Ucayc.

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