«La comida comienza a escasear»

La tripulación del 'Severnaya Zemlya' lleva cuatro meses retenida en Avilés. / PATRICIA BREGÓN
La tripulación del 'Severnaya Zemlya' lleva cuatro meses retenida en Avilés. / PATRICIA BREGÓN

Los cuatro meses de espera hacen mella en la tripulación del 'Severnaya Zemlya'

J. F. GALÁN AVILÉS.

Con un presupuesto de tres euros diarios por tripulante para comida y restricciones energéticas para economizar combustible, las condiciones de vida a bordo del 'Severnaya Zemlya' rayan la precariedad. «A partir de cierta hora se quedan a oscuras, y la comida comienza a escasear. De momento no han pedido asistencia, pero tampoco se puede descartar», manifestó Luz Baz, inspectora de buques mercantes de la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte, tras la visita que realizó ayer al buque ruso cuando van a cumplirse cuatro meses desde que se dictase la orden de embargo por impago de una toma de combustible en Gibraltar que lo mantiene amarrado en el muelle de Valliniello.

El lado bueno es que «más o menos» perciben sus salarios, unos trescientos dólares al mes un marinero de cubierta, cuando la Federación establece 1.870, y menos de mil un oficial, y que la compañía continúa enviando dinero, aunque sea con cuentagotas. También ha habido relevos en la tripulación, diecisiete hombres y dos mujeres, todos de nacionalidad rusa, aunque algunos permanecen a bordo desde el primer día. Unos ya han cumplido contrato, y según Baz, «todos se quieren marchar».

Lo peor es la incertidumbre. «Llevan mucho tiempo aquí y no sé sabe cuánto tiempo más van a continuar. Será hasta que la compañía salde la deuda o pague la garantía. Están desesperados», añadió.

De 181 metros de eslora y 15.868 toneladas de arqueo bruto, Capitanía Marítima recibió la orden de retención del 'Severnaya Zemlya' el 23 de mayo, cinco días después de que arribase a puerto procedente de Riga (Letonia) y cuando ya había descargado en el muelle de Raíces las 15.760 toneladas de carbón que alijaba en sus bodegas. Posteriormente fue trasladado al muelle de Valliniello por cuestiones de operatividad portuaria.

Desde entonces la deuda no ha parado de crecer. A la inicial, unos 200.000 dólares, se suman cada día en torno otros 1.260 euros en concepto de tasas portuarias, más las correspondientes a los servicios que haya recibido de practicaje y al remolcaje.

El 'Severnaya Zemlya' pertenece a la rusa Murmansk Shipping, y no es el único barco de esta compañía que vive una situación similar. Al menos otros dos también están retenidos. Uno es el 'Zapolyarye', prácticamente gemelo, que permanece fondeado en aguas en de Ceuta desde el pasado día 28 debido a un conflicto laboral entre la tripulación y el armador por impago de salarios. Al no estar amarrado a puerto «su situación es mucho más dramática. No tiene combustible, y Cruz Roja ya ha tenido que auxiliar a la tripulación. Al menos parece que van a repatriar a diez tripulantes», se consoló Baz. El otro es el 'Novaya Zemlya', de similares características, retenido desde el pasado día 2 en un puerto danés con diecinueve tripulantes a bordo.

Problemas de liquidez

Considerada como una compañía fuerte y solvente, algunas fuentes atribuyen la situación que atraviesa Murmansk Shipping a problemas de liquidez como consecuencia de las fuertes inversiones realizadas en los últimos años en la compra o construcción de buques. Como vía de salida la empresa estaría negociando la venta de algunos de sus activos entre los que no figuraría el 'Severnaya Zemlya', un granelero relativamente nuevo, moderno y en aparentes buenas condiciones.

«Son decisiones privadas que no entramos a valorar, y la comunicación con la compañía dista mucho de ser fluida. Cuatro meses parado es mucho tiempo. El barco, que es un señor barco, pierde valor y la tripulación se desespera», manifestó Baz al respecto. También hizo hincapié en que el seguro que según establece el convenio de trabajo marítimo deben tener los barcos para cubrir este tipo de situaciones «no está en vigor, como tampoco lo está el del Zapolyarye».

La inspectora de buques mercantes de la Federación Internacional de Transporte agradeció por último las facilidades prestadas por la Autoridad Portuaria de Avilés, Capitanía Marítima y por Alvargonzález, «que sigue ayudando pese a que ya no es el consignatario».

Mientras, la espera continúa. Aunque los tripulantes pueden entrar y salir del barco y moverse libremente en radio de unos diez kilómetros de puerto, la situación económica les obliga a pasarse prácticamente todo el tiempo en el barco. «Solo salen a ver si la compañía ha ingresado dinero en la cuenta y a comprar provisiones», concluyó Luz Baz. En este aspecto, el presupuesto medio para comida está entre diez y doce euros por tripulante y día, cuatro veces más que los tres euros con los que se tienen que apañar los diecinueve tripulantes del 'Severnaya Zemlya'.

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