«Compaginar el rigor científico con una divulgación cercana es básico»

Almudena Orejas. / AURELIO FLÓREZ
Almudena Orejas. / AURELIO FLÓREZ

La investigadora Almudena Orejas ahondará esta tarde en el Aula de Cultura sobre las explotaciones de oro en la Asturias romana

ALEJANDRO L. JAMBRINA AVILÉS.

Almudena Orejas (Madrid, 1965) es arqueóloga, historiadora y lleva más de 20 años trabajando en investigaciones arqueológicas, sobre todo en el CSIC, pero también en universidades españolas y francesas. Especializada en paisajes mineros antiguos, ofrecerá esta tarde una conferencia titulada 'Minería del oro en la Asturias romana', lo hará a partir de las 19.30 horas, en el salón de actos del Centro de Servicios Universitarios, dentro del Aula de Cultura de LA VOZ DE AVILÉS que dirige Mercedes de Soignie.

-¿Es Asturias una región singular en lo que a explotaciones de oro se refiere dentro del territorio nacional?

-En la conferencia trataré de sintetizar las claves históricas y los datos arqueológicos para entender el alcance de la explotación del oro en la Asturia romana, tanto en los territorios astures del norte de la cordillera, como en las tierras astures cismontanas. Para ello es importante, en primer lugar, explicar algo sobre el proceso de integración del norte hispano en el dominio de Roma. Me he centrado también en algunos aspectos técnicos curiosos y organizativos de la minería, para terminar reflexionando sobre los motivos del interés de Roma por el oro astur.

-¿Qué papel juega el ejército romano en las excavaciones de oro?

-Además de todas las operaciones vinculadas con la conquista y la primera ordenación del territorio conquistado, en las zonas mineras el ejercito desempeñó un papel importante, aportando sus conocimientos técnicos, en especial topográficos. El ejército y la administración provincial trabajaron conjuntamente para explotar los recursos y mantener la organización de poblaciones y territorios.

-¿Y cómo se explotaban, cuál era la mano de obra?

-La explotación de las minas requería la existencia de una mano de obra regular para hacer frente a todas las tareas necesarias. No solo se trataba del trabajo en las cortas mineras, sino también de la construcción de una importantísima infraestructura hidráulica, del abastecimiento de madera o de la fabricación de herramientas. Roma empleó para los trabajos mineros a las poblaciones indígenas, sometidas tras la conquista. No las esclavizó, pero sí pudo recurrir a su trabajo como forma de tributación.

-¿Existe en Asturias un patrimonio importante relacionado con el periodo histórico romano?

-Muy importante. La conquista de estas tierras en época de Augusto supuso el inicio de una serie de cambios rápidos y traumáticos que modificaron radicalmente la forma de poblar el territorio y explotar los recursos. La minería del oro es sin duda uno de los aspectos esenciales, por la intensidad y extensión de los trabajos, pero hay otros muchos: los campamentos militares -que tantas novedades están proporcionando-, los castros, el poblamiento rural -incluyendo las villas, que constituyen el tipo de poblamiento rural más conocido, pero no es el único-, los núcleos de mayor entidad -como Gijón-, la epigrafía, la red viaria...

-¿Podría profundizar un poco en las cuestiones más técnicas a la hora de encarar una investigación? ¿Cómo se realizan los trabajos de campo?

-Sería muy largo detallar nuestra metodología de trabajo y todas las técnicas que aplicamos. Es habitual pensar que los arqueólogos básicamente excavamos. Es cierto que las excavaciones son esenciales, pero hay una larga serie de trabajos de campo y laboratorio que son igualmente necesarios: prospecciones, estudios topográficos, teledetección, análisis geoarqueológicos y paleoambientales, etc. Muchos de ellos los realizamos en colaboración con colegas de otras disciplinas, como geólogos, topógrafos o biólogos.

-¿Cree que es necesario impulsar la visibilidad el trabajo investigador?

-Claro que es importante hacerlo visible y que todos conozcamos y valoremos nuestro patrimonio histórico. El trabajo arqueológico muchas veces es silencioso y queda eclipsado por tópicos u opiniones que carecen de fundamento. Un reto importante es hacer compatible el rigor científico con una divulgación cercana pero no banal, es básico.