Corín Astariz, la concejala que congenió con todos

Corín Astariz, en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. / OMAR ANTUÑA
Corín Astariz, en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. / OMAR ANTUÑA

Avilesina de pro, amante de las tradiciones, de la historia local, la política y las tertulias, no hay 'sarao' que no alegre con su participación

C. DEL RÍO

Siendo una cría, uno de los divertimentos de la casa cuartel de la calle La Magdalena en la que vivía era subirse a los caballos de los guardias civiles. Sobre los lomos de aquellos animales fuertes y atléticos, Corín Astariz González (Avilés, 1948) comenzó a ponerse el mundo por montera. Aquella niña rubia, hija única que no fue criada como tal y que ya demostraba arrojo y carácter, fue absorbiendo principios y valores que no la han abandonado en todos estos años y configurando un carácter por el que la quieren y celebran sus amistades. No da más de tres pasos sin saludar y cambiar unas palabras con algún conocido porque Corín es alegre, divertida y leal, y eso lo saben bien hasta quienes han compartido con ella oposición política durante su etapa como concejala en el Ayuntamiento. Muy amiga de sus amigos y muy familiar, le gusta la política, la tertulia, la prensa, las tradiciones y viajar. Y no necesariamente por este orden.

De padre guardia civil y madre modista, Corín cogió el gusto por la moda, pero no por la aguja. Sin tener una idea clara de lo que quería ser, comenzó sus estudios en la escuela de don Ángel Serrano y doña Teófila, en la calle de Galiana. En ellos encontró el primer referente laboral y, tras estudiar en el colegio Santo Ángel, propuso a sus padres matricularse en Magisterio en León. La cuestión era marchar, por aquello de ampliar mundo, pero a su madre no se la coló. Mientras decidía hacia dónde tirar, estudió mecanografía y taquigrafía en la academia de Isolda con la idea de presentarse a un trabajo administrativo en Ensidesa, pero comenzó a trabajar en los establecimientos Velasco y se alejó de sus intenciones iniciales.

Velasco fue una mueblería y comercio de electrodomésticos emblemático en la calle de Ruiz Gómez que atrajo a gente de toda Asturias. En la época más próspera del Avilés reciente se vendía todo, y no era raro que allí dieran a los empleados las nueve y media de la noche. Estuvo cuatro años hasta que se trasladó a las Novedades, en la plaza de la Merced. Lo dejó cuando se casó con René en 1971. Jefe de máquinas de la marina mercante, era el hijo de Abelardo 'el de la chocolatera' y 'La nena' del Germán. Su único amor, el padre de sus dos hijas y el hombre con el que viajó por medio mundo en barco aprovechando sus desplazamientos laborales porque cuando él tenía vacaciones lo que quería era descansar en Avilés y estar con los suyos. Ya su viaje de novios, la víspera de Nochebuena (se había casado el 8 de diciembre) fue a Newport, en Gales, con 3.000 toneladas de bobinas para laminar. Posteriormente se construyeron los bulk carrier en los astilleros de Cádiz y su marido fue destinado a uno de ellos, el 'Trasona'.

Fueron veintiséis años plenos hasta el fallecimiento de René en 1997. Un revés importante al que Corín hizo frente con decisión y con la ayuda de la política. A los ocho meses del deceso, Agustín González, el único alcalde del Partido Popular que ha tenido Avilés, la llamó para que formara parte de su candidatura electoral. A ella siempre le había interesado la política, de hecho ya había estado afiliada a Alianza Popular, pero aquella propuesta llegó en el momento adecuado. Fue una de los ocho concejales del PP en la sexta legislatura democrática, de 1999 al 2003, con Santiago Rodríguez Vega (PSOE) como alcalde. Posiblemente, una de las mejores y más intensas experiencias de su vida. Un orgullo, como ella misma suele definirlo, en el que tuvo la fortuna de coincidir (y esto también son palabras suyas) con unos grandes compañeros, no solo en sus filas sino en las contrarias. Toda una sorpresa después de que la primera frase que le dijeron cuando entró en la Casa Consistorial fue: «Hay una de IU que te va a dar...». Obviamente, la prejuzgaban por su aspecto, nunca desaliñado, siempre perfecto. 'Aquella' concejala fue Purificación García, que en el último pleno de la legislatura le regaló un ramo de rosas. Está documentado en la hemeroteca de la prensa. Ella fue el ejemplo más simbólico por las ideas y propuestas que cada una defendía, pero no el único.

En esos cuatro años en la oposición, Corín llevó temas de educación e igualdad, lo que le permitió trabajar mano a mano con la citada concejala de IU y con Ángeles Muñiz, del PSOE. Con ellas y otras 62 mujeres más, entre otras la entonces alcaldesa de Illas, Margarita Fernández, viajó al Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia) en una inmersión en las políticas y líneas de ayuda promovidas desde la institución europea.

Los buenos recuerdos de aquella etapa no quedan emborronados por la forma en la que se enteró que no repetiría. Fue por el periódico, ese que la acompaña todos los días desde primera hora de la mañana. Se entristeció por las formas, pero lo justo. Ese mismo día ella y el resto de los descartados fueron a comer en una suerte de celebración-vudú. Pese a aquel feo, siguió afiliada porque una cosa son las personas y otra las ideas. Sin embargo con la irrupción de Francisco Álvarez-Cascos en escena todo cambió. De nuevo, las personas. Para muchos afiliados era, tenía que ser, el candidato del partido y, de repente, se vieron con él en Foro Asturias. Corín siempre ha desconfiado de estos experimentos políticos nacidos como pataleta. No se había ido con URAS y tal vez tampoco con Foro si el desarrollo del proyecto hubiera nacido de otra forma. Pero fue tan rápido y se habían involucrado tanto con el futurible candidato, que de repente estaba en Foro. El día que se dio de baja del PP, descendió la escaleras de la sede llorando. El 'desamor' terminó con la llegada de Carlos Rodríguez de la Torre como candidato a la alcaldía de Avilés.

Su paso por el Ayuntamiento le dio mucha visibilidad pública, aunque Corín era ampliamente conocida ya en el entorno del colegio Paula Frassinetti en el que estudiaron sus hijas y donde ahora trabaja una de ellas (la otra es abogada), en la Asociación Española Contra el Cáncer, con la que colabora activamente, en el Club Náutico de Salinas, a cuya junta directiva perteneció durante tres mandatos, en las tertulias de Tele Avilés y en la parroquia de Santo Tomás de Cantorbery como miembro de la Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Vera Cruz. Estuvo en tres juntas de gobierno y ahora es camarera de la Virgen junto con Belén, Fernanda, Tilina, Celsa y Nieves Cobas. Católica prácticamente, lleva a gala sus creencias y se involucra porque se les considere parte de la tradición local que ella siente como propia.