Concluye el juicio por el robo de rodillos en Arcelor con dudas sobre su propiedad

Instalaciones de ArcelorMittal en Trasona./Marieta
Instalaciones de ArcelorMittal en Trasona. / Marieta

El responsable del taller de Vizcaya al que habrían sido vendidos aseguró que ni Guardia Civil ni nadie de la siderúrgica los verificó en dos años

C. R.

La Fiscalía descartó reclamar 46.258 euros en concepto de responsabilidad civil a los tres trabajadores acusados de robar once rodillos de cobre de las instalaciones de Aceralia (ahora, ArcelorMittal) en 2011 al existir dudas sobre los mismos. El Ministerio Público y la acusación particular creen que los tres trabajadores actuaron conjuntamente para sacar los rodillos en los camiones de la empresa subcontratada para llevar a cabo el desmantelamiento de la línea de hojalata 1. El juicio ha quedado visto para sentencia.

El responsable del taller de Vizcaya al que supuestamente fueron vendidos declaró ayer en el Juzgado de lo Penal Número 1, en la segunda y última sesión del juicio, que ni Guardia Civil ni responsable alguno de la siderúrgica se acercaron en los dos años que estuvieron en su empresa hasta allí a comprobar que el material era el mismo que había sido sustraído de la metalúrgica. Aseguró, incluso, que ni siquiera eran de cobre, tan solo tenían un revestimiento.

Fue la principal novedad de una vista en la que declararon los dos testigos que faltaban, en la que uno de los acusados fue defendido por un nuevo letrado y en la que Arcelor quiso limpiar el buen nombre de su anterior responsable de asuntos jurídicos después de que uno de los trabajadores hubiese declarado en la vista anterior que le había ofrecido retirar la acusación sobre su persona a cambio de implicar a los otros dos. Anécdotas al margen, Fiscalía y acusación particular mantuvieron la petición de una pena de cárcel de un año y medio de prisión para cada uno de los tres acusados por un delito de robo y solicitaron que la responsabilidad civil se fijara en la ejecución de sentencia. Mientras, las defensas pidieron la absolución de sus clientes al no haber podido demostrarse cargo alguno y plantearon como atenuante las dilaciones indebidas por los ocho años que han pasado desde que se presentó la denuncia hasta la celebración del juicio.

La representación del trabajador de Arcelor, que argumentó que no había prueba solida de que su cliente hubiera cobrado o ingresado dinero alguno por facilitar el acceso a unos rodillos que mucha gente sabía dónde estaban, rechazó el atestado de la Guardia Civil por su «inconsistencia». Asimismo, recordó que en un juicio penal hay que demostrar la culpabilidad y no la inocencia, en relación a la falta de pruebas que refirieron las defensas.

Igualmente, los letrados del trabajador de la subcontrata y de un tercero al que se acusa de haber orquestado toda la operación, afirmaron que hubiera sido «imposible» sacar los rodillos de extranjis a pesar de que los testimonios de los responsables de seguridad en la siderúrgica dibujaron un sistema bastante deficiente. Uno de ellos señaló, incluso, que de acusarse de algo a su cliente tendría que ser de receptación de material y no de robo.