Connolly vaticina el fin de la serie Parker pero no pone fecha

John Connolly, ayer en Avilés. /  OMAR ANTUÑA
John Connolly, ayer en Avilés. / OMAR ANTUÑA

El escritor irlandés participa esta tarde en un encuentro con los lectores en la Casa de la Cultura para reflexionar sobre su obra

FERNANDO DEL BUSTOAVILÉS.

John Connolly llega puntual a su entrevista y saca una libreta negra en la que va apuntando palabras en español. «Lo estoy aprendiendo», explica con su fuerte acento inglés, y apenas utilizará ese idioma en la conversación, salvo para matizar algunos puntos o aclarar dudas. Hoy, Connolly participará en el auditorio de la Casa de Cultura a partir de las 19.50 horas en un encuentro para reflexionar sobre su obra junto con Germán Menéndez.

De momento, ayer avanzó que la serie de su detective Charlie Parker tiene fecha de caducidad, aunque la desconoce. Es consciente que se debe a los lectores que han avalado la publicación de diecisiete libros, pero reflexiona que «uno de los temas de la serie es la redención, y esta necesita un sacrificio. Tengo alguna idea para cerrar el arco argumental, pero aún no es definitiva».

Los veinte años de creación de la saga ha permitido que los personajes hayan evolucionado y también que el propio autor haya experimentado en cada uno de sus libros. «De lo contrario, no podría escribir. En la experimentación está el riesgo del fracaso, pero es necesario para poder aprender. Sería demasiado fácil escribir todos los años el mismo libro, con los mismos personajes y unos pequeños cambios en la trama. Seguramente, sería más rico, pero más pobre como escritor», bromea el autor de 'El frío de la muerte'.

«Todos los escritores tienen un gran tema, el mío es la amistad entre los hombres»

Pero, al margen de la serie de Charlie Parker, John Connolly asegura seguir con temas para escribir, agradeciendo el apoyo que le prestan las editoriales como Tusquets, uno de los sellos a los que agradece la posibilidad de compaginar la serie de Parker con otros proyectos.

«Cada escritor tiene un gran tema. En mi caso es la amistad entre los hombres», confiesa. Y otra intimidad desvelada, su manera de escribir. Dispone de un despacho en el que procura pasar entre siete y ocho horas diarias, aunque no todas delante del teclado. Cita a Raymond Chandler para asegurar que «un escritor es un tipo que pasa más tiempo pensando en escribir que escribiendo».

Aunque, en su caso, para no caer en la hoja en blanco se fija un mínimo de mil palabras diarias. Aunque, si puede, las supera. «Ahora mismo tengo salud, ideas, editores y lectores; en el futuro igual no tengo alguna de estas cuatro cosas, así que debo aprovechar ahora el momento», concluye John Connolly.

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