Un baño seguro en las playas

Un baño seguro en las playas
Dos técnicas de laboratorio analizan las muestras de agua recogidas. / HUGO ÁLVAREZ

La calificación del agua de los arenales de la comarca, salvo Bahínas, es excelente

C. DEL RÍOAVILÉS.

La calidad del agua de las playas comarcales es excelente. Los arenales de Gozón a Muros de Nalón, los más visitados por los avilesinos, garantizan un baño seguro sin necesidad que lucir la bandera azul. De certificar su salubridad se encarga el Laboratorio de Salud Pública del Principado que, con tres técnicos a pie de playa, peina semanalmente el litoral en busca de muestras. Para ellos la temporada alta comienza en junio y no concluye hasta septiembre.

Los análisis se realizan de lunes a jueves porque la muestra debe analizarse a las veinticuatro horas, previa conservación en las condiciones óptimas de refrigeración. Los lunes y martes son los días clave de recogida de muestras. Si un resultado arroja dudas, el protocolo obliga a recoger una nueva entre las 48 y 72 horas posteriores. Así, las muestras de los lunes se repetirían los miércoles y los jueves y, en este segundo análisis, habría que descartar una contaminación por un agente ocasional, véase consecuencia de una tormenta o un vertido, como ocurrió el año pasado en Bahínas. De ahí que sea la única playa sin el registro histórico de 'excelente' como el resto de las de Castrillón. Tan solo es considerada 'apta'.

Miguel Conejero Iglesias es el técnico que se encarga del análisis del agua en los concejos de Cudillero, Muros de Nalón, Soto del Barco y Castrillón. Explica que la media de muestreos en una playa avalada por un resultado histórico de 'excelente' es de unos nueve, menor que en otra sin él, conforme a un programa específico de playas diseñado por el Servicio de Riesgos Ambientales y Alimentarios del Principado del que dependen.

El agua se recoge en un envase estéril de quinientos mililitros que ha de conservarse refrigerado en nevera con hielo para garantizar su correcta conservación y evitar posibles alteraciones contaminantes posteriores. Esta muestra no se puede tomar donde al técnico de turno le apetezca. En cada arenal hay unos puntos determinados por los farmacéuticos que trabajan para el servicio de Salud Pública. Deben hacerlo, además, a un metro de profundidad, lo que exige meterse bien adentro. ¿Y qué pasa si hay oleaje y corrientes, por ejemplo, en la playa de Salinas en la que hay dos puntos de muestreo? Se valora. «En los veintiocho años que llevo trabajando aquí, muy pocas veces ha ocurrido. De todas formas, si el mar está muy mal, muy revuelto, tampoco interesa tomar la muestra porque no serviría para analizar», explica.

El técnico Miguel Conejero recoge una muestra en la playa de Bahínas.
El técnico Miguel Conejero recoge una muestra en la playa de Bahínas. / PATRICIA BREGÓN

La muestra de agua es lo principal, pero el técnico realiza también una 'inspección visual' del estado de la mar y de la arena. En su informe anota la hora de recogida, la marea, si llueve, la temperatura del agua, el color, la presencia de aceites minerales o sustancias tensioactivas («que no suele haberlas»), materias flotantes como plásticos o maderas o algas en descomposición», que sí pueden tener influencia en los resultados del agua. Advierten, además, si en la arena hay residuos alquitranados, cristales, plásticos, caucho, maderas, residuos orgánicos o de cualquier otro tipo o algas.

Los resultados se analizan en el laboratorio situado a pocos metros del Hospital Central Universitario de Asturias y se trasladan a sus 'superiores', al Servicio de Riesgos Ambientales y Alimentarios que simplifica la información y la publica en la página web del Principado. En ese mismo apartado también se incluye un enlace con recomendaciones y consejos a bañistas y usuarios en general.

María Luisa Rodríguez Velasco, jefa del laboratorio, concluye que «la calidad tanto del agua de consumo como el del mar es muy buena». Reconoce que puede haber «problemas puntuales en algunas playas», explicados por «vertidos y ganaderías».

Las aguas playeras no son el único objetivo de este laboratorio, al que también corresponde el análisis del agua de piscinas, tanto públicas como privadas, el de consumo y el de torres de refrigeración y otros posibles focos de legionella.

En el caso del agua de piscina y de consumo, las mediciones se realizan en el sitio e incluyen el análisis del cloro, la turbidez, el ph, la conductividad y la temperatura. El agua de consumo se recoge en un grifo cualquiera, en fuentes públicas, en centros de salud, en bares o incluso en domicilios particulares, aunque es lo menos habitual.

Especial atención se presta a la legionella con exámenes de torres de refrigeración, condensadores evaporativos, fuentes ornamentales, aspersores de riego, nebulizadores de pescaderías y, últimamente como novedad, la pistola de limpieza de automóviles.

 

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