Crece el temor a un cierre anticipado de la costera del bonito

A día de ayer se había consumido un tercio de la cuota, «y de mantenerse este ritmo se agotará en treinta o cuarenta días»

J. F. G.AVILÉS.

Crece el temor a que, al igual que el año pasado, la costera del bonito llegue a su fin antes de que finalice agosto. Aunque la cuota asignada a la flota del Cantábrico y el Atlántico es un 10% mayor que entonces, hasta alcanzar las 16.500 toneladas, a día de ayer ya se había consumido la tercera parte. «Disminuye a un ritmo del 1,5%, por lo que de seguir así habrá para treinta o cuarenta días», manifestó Dimas Alonso, presidente de la federación provincial de cofradías de pescadores.

La pesquería ya se encuentra de lleno en el Golfo de Vizcaya y los 'tanqueros', barcos de gran capacidad que faenan con cebo vivo, son los que mayor rendimiento sacan de esta situación. Basta decir que el año pasado en puertos como Guetaria (Vizcaya) llegaron a subastar en un solo día del orden del millón de kilos de bonito, casi tanto como a lo largo de toda la costera en Avilés, puerto en el que no desembarcan sus capturas. La práctica totalidad del bonito que pasa por la rula es de cacea, el arte más selectivo.

La costera comenzó pronto, el 31 de mayo, y desde entonces las subastas se suceden sin descanso. Basta decir que en junio se subastaron 166.063 kilos, el doble que en el mismo período del año pasado. Entre todas las especies, a lo largo del mes pasaron por la cinta 921.018 kilos de pescado que dejaron unos ingresos por primera venta de 2.891.424 euros, cifra ligeramente superior a la de junio del año pasado.

Al margen del bonito, también se incrementaron las ventas de merluza, 343.840 kilos, si bien su precio medio fue inferior, 3,45 euros. También entró algo de sardina, 49.558 kilos, cantidad poco menos que testimonial, y de calamar, 414 kilos, a un precio medio de 21,20 euros. En junio del año pasado fueron trece kilos.

En cuanto al bonito, once barcos desembarcaron ayer en Avilés otros 43.000 kilos, todos de cacea.