«¿Cuántas veces hemos oído 'yo llego a Madrid en tres horas y media'?»

Javier Mancisidor, de Autoescuela Versalles, se encarga de la formación a los conductores que han perdido puntos. / OMAR ANTUÑA
Javier Mancisidor, de Autoescuela Versalles, se encarga de la formación a los conductores que han perdido puntos. / OMAR ANTUÑA

El formador Javier Mancisidor considera que «afortunadamente la conversación ha cambiado», pero que aún hay mucho por hacer

C. R.AVILÉS.

El ejemplo que utiliza el formador Javier Mancisidor lo habrán escuchado los lectores en multitud de ocasiones. Típica conversación entre amigos que se disputan el menor tiempo de conducción entre Avilés y Madrid. «¿Cuántas veces hemos escuchado eso de que 'yo llego a Madrid en tres horas y media'? Afortunadamente la conversación ha cambiado» y más que debería hacerlo si la sociedad quiere seguir rebajando los índices de siniestralidad vial, añade.

Considera que solo educando a los futuros conductores, estos sabrán priorizar valores. ¿De verdad llegar rápido a un sitio es para presumir? «No nos hemos dado cuenta de que el parque móvil se ha duplicado, lo que unido a malos hábitos como coger el coche tras beber en una comida es un cóctel explosivo», con todo se han ido dando pasos que ya hacen extraño que alguien use su vehículo particular para, por ejemplo, acudir de invitado a una boda.

Son esos hábitos y comportamientos adquiridos décadas atrás los que Mancisidor observa en los cursos de reeducación. «La mayoría de los que han perdido los puntos por consumo de alcohol no es por pillarse grandes borracheras, sino que son personas que están acostumbradas a coger el coche después de consumir alcohol en una comida porque eso antes se hacía siempre», señala.

De hecho, el profesor de la Autoescuela Versalles se sorprende al escuchar todavía hoy a alumnos que no son conscientes de la importancia de usar el cinturón de seguridad en el interior del vehículo o de los excesos de velocidad. «Algún alumno ha tratado de convencerme de que es mejor conducir a doscientos kilómetros por hora por autovía porque así te obligas a estar concentrado y no pierdes la atención», comparte con asombro y avisa de que la fatiga, el cansancio, los fármacos y la edad son circunstancias que también condicionan la seguridad.

La esperanza está puesta no solo esa mayor concienciación y cambio de hábitos de la sociedad sino en el desarrollo tecnológico con coches cada vez más autónomos. «La gente joven, que por cierto cada vez hay menos y eso se nota en las matrícula, parece menos preocupada por sacarse el carnet que antes. Ahora muchos se plantean ir a ciertos destinos en transporte público en vez de en coche, lo consideran más operativo», reflexiona.

Lo que no puede aventurar es cómo será el futuro de la educación vial. Da por seguro que «el carné va a seguir existiendo y también la figura del conductor, aunque puede ser que pase en un segundo plano porque ya ahora mismo hay niveles de autonomía importantes», manifiesta.