Más de una década de recogida de perros abandonados con denuncias continuas

El trabajo de veterinarios y voluntarios en los primeros días del desalojo de la finca de La Luz. / MARIETA
El trabajo de veterinarios y voluntarios en los primeros días del desalojo de la finca de La Luz. / MARIETA

El aumento del número de animales abandonados llevó al pequeño refugio inicial de 'Miluca' a una situación insostenible

Y. DE LUIS AVILÉS.

Las primeras denuncias sobre el estado de la improvisada perrera de La Luz llegaron ya en 2005. Una vecina del barrio, Emilia Bernadal, conocida como 'Miluca', se había visto obligada a trasladar la finca en la que acogía animales abandonados por las obras de la Autovía del Cantábrico. Su amor por los animales había hecho que creara un pequeño refugio para todos aquellos que iba encontrando abandonados, pero finalmente esta labor altruista terminó desbordada por el alto número de perros que acogía. A veces incluso la gente los dejaba en su misma puerta, presuponiendo que iba a atenderlos.

Todo ello llevó a que las denuncias por el estado del albergue, que iba creciendo a medida que llegaban más animales, se sucedieran. Ya en 2007, cuando llega una nueva denuncia al Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) había un centenar de animales en esta finca. Al año siguiente una asociación proteccionista es la que efectúa una nueva denuncia. Y en 2010 se produjo otra de la asociación El Refugio de Madrid, esta en el juzgado. En un principio fue sobreseída pero luego se aceptó por una apelación. Entonces surgió un importante movimiento social que defendió la labor de esta mujer con los animales.

Ya en 2017 se produce la denuncia de la Fundación Protectora de Animales de Asturias ante el Seprona, que realiza una inspección y señala todas las deficiencias detectadas. Había entonces 122 animales en las instalaciones.

En el informe de la Guardia Civil, aunque se decía que los perros tenían comida y agua suficiente, se indicaba que no había construcciones adecuadas para el número de animales que albergaba, ni personal especializado, así como sistema de protección que pudiera impedir la fuga de los canes, además se señalaba que no se contaba con licencia municipal para ejercer esta actividad de albergue.

La denuncia llega a la Fiscalía y el Ayuntamiento abre un expediente sobre la situación de la perrera ilegal que termina con el decreto firmado el pasado mes de marzo en el que se ordena el desalojo, demoler las instalaciones y cesar en la actividad. Por el camino, 'Miluca' presentó alegaciones para continuar con la actividad y legalizarla que no llegaron a buen puerto. Ahora las instalaciones han quedado definitivamente clausuradas después del inicio del desalojo el 5 de julio.

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