La defensa del confitero de Avilés asegura que «no hubo ensañamiento»

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) celebra esta mañana el recurso de apelación interpuesto por la defensa del confitero de Avilés/Piña
El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) celebra esta mañana el recurso de apelación interpuesto por la defensa del confitero de Avilés / Piña

El letrado de su defensa ha dicho que, si bien nunca ha negado el crimen, hay circunstancias que no han tenido en cuenta los miembros del jurado popular, entre ellos algunos informes forenses o periciales

EFE

El abogado Félix Guisasola, que ejercita la defensa del confitero de Avilés J.P.C., condenado a 24 años por la muerte de su esposa en enero de 2016, ha declarado esta mañana que su representado incurrió «en un delito de homicidio y no asesinato» al estimar que «no hubo ensañamiento».

El Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) celebró esta mañana el recurso de apelación interpuesto por la defensa del confitero de Avilés, en una vista a la que J.P.C. compareció a través de una videoconferencia desde el Centro Penitenciario de Asturias.

El letrado de su defensa ha dicho que, si bien nunca ha negado el crimen, hay circunstancias que no han tenido en cuenta los miembros del jurado popular, entre ellos algunos informes forenses o periciales.

Félix Guisasola ha citado alguna falta de concreción sobre el trastorno mixto de personalidad con trastorno de impulsividad en concurrencia con el consumo de bebidas alcohólicas y no haber tenido en cuenta el testimonio del vecino del piso de abajo del domicilio conyugal de Avilés, donde se produjo el crimen.

Julio Pardo Cimiano fue condenado el pasado mes de marzo por la Audiencia Provincial de Oviedo a 24 años de cárcel y al pago de indemnizaciones por valor de 420.000 euros por matar a golpes con una llave inglesa a su mujer en la madrugada del 26 de enero de 2016.

La Audiencia dictó esta sentencia después de que el jurado popular le encontrara culpable de asesinato con alevosía y ensañamiento, con agravante de parentesco y desprecio de género.

El condenado regentaba junto con su mujer, que tenía 46 años, la confitería 'La Duquesita', ubicada en la calle Fernández Balsera de Avilés.

El fallo daba por probado que el acusado y su mujer salieron a cenar el martes 26 de enero aprovechando que la confitería 'La Duquesita', que regentaban desde 2012, estaba cerrada por descanso semanal.

Ya en casa, sobre las 4:00 horas, el acusado propinó a su mujer numerosos golpes en la cabeza con una llave inglesa, que le provocaron un politraumatismo craneoencefálico severo que determinó su muerte.

Además, antes de que falleciera por efecto de los golpes, le asfixió poniéndole un almohadón sobre la cara, añadía la sentencia.

El negocio, que había sido explotado con anterioridad por los padres del acusado hasta su jubilación, no generaba los rendimientos económicos pretendidos por el matrimonio.

Según las acusaciones, esta situación provocaba situaciones de tensión y conflicto entre ellos, agravadas además por la mala relación que, desde hacía tiempo, existía entre la víctima y sus suegros.

El Ministerio Público sostuvo durante la vista oral que el hombre decidió acabar con la vida de su mujer mientras ella dormía en el dormitorio conyugal tras haber salido a cenar.

Durante la vista oral, el procesado aseguró no recordar nada al encontrarse aquella noche bajo los efectos del alcohol y las pastillas que había ingerido para «quitarse de en medio», superado por las deudas y la mala situación del negocio.

En su declaración, apuntó que recuperó el conocimiento una vez ingresó en el Hospital Universitario Central de Asturias, y que fueron los policías que le visitaron quienes le habrían informado de lo sucedido aquella noche.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos