La depuradora de Maqua sustituirá la cúpula y aplicará nuevos tratamientos biológicos

Interior de la cúpula de la depuradora de Maqua, donde se puede ver el efecto de la corrosión desde su construcción en el año 2003. / MARIETA
Interior de la cúpula de la depuradora de Maqua, donde se puede ver el efecto de la corrosión desde su construcción en el año 2003. / MARIETA

El anteproyecto de reforma plantea un rediseño debido a la corrosión y la construcción de nuevas cubiertas en el resto de edificios

ALBERTO SANTOS AVILÉS.

El anteproyecto para la mejora de las instalaciones de la Estación Depuradora de Maqua y para las actuaciones adicionales necesarias en el tratamiento de su agua residual ya está listo y pasará a partir de ahora a la fase de evaluación del impacto ambiental, que se propone que sea simplificada.

El documento, al que ha tenido acceso LA VOZ DE AVILÉS, confirma el mal estado de las instalaciones y plantea una reforma estructural completa de los edificios. En primer lugar, habría que afrontar el rediseño del edificio de bombeo. El anteproyecto asegura que la cúpula «se encuentra en muy mal estado debido a la corrosión de la misma generada por el ambiente con elevada salinidad y la generación y liberación de SH2 -ácido sulfhídrico- que se produce en condiciones anaeróbicas».

Por ese motivo, se recomienda su desmantelamiento y construcción de un nuevo edificio de planta hexagonal que se apoye sobre las pantallas del pozo, «con la finalidad de evitar la ejecución de un pilotaje nuevo, con el coste económico que ello supone, y aprovechar el existente».

En cuanto al estudio del bombeo de cabecera, el anteproyecto recoge que «requiere un rediseño para convertir el pozo de bombeo actual de cámara húmeda a cámara seca, con el objetivo de mejorar la flexibilidad y accesibilidad del mismo».

Los técnicos redactores del documento advierten igualmente del mal estado de las cubiertas de todos los edificios de la estación de tratamiento, a excepción del edificio de control. «El resto de edificios presentan una cubierta de láminas de acero galvanizado. Debido a su poco aislamiento respecto a los agentes externos, se recomienda la sustitución de estas cubiertas por un sistema de tejas, que se apoyará sobre las placas existentes», plantean.

En la reparación del edificio de control y reforma interna se consideran la colocación de un sistema de drenaje perimetral al edificio para evitar la aparición de humedades en el interior, así como la reforma del interior con la modificación de baños y vestuarios.

Además, la galería de servicio de los fangos «presenta poca luz y algunas zonas con humedades, por lo que se propone la restitución de lucernarios y la impermeabilización de ciertas zonas». Por último, para evitar inundaciones en la zona de la parcela situada cerca del pozo de bombeo del emisario se ejecutará una nueva cuneta que recoja las aguas de la ladera más cercana.

Tratamiento de residuos

Esas son las actuaciones comunes que se incluyen en las cuatro alternativas que plantea el anteproyecto para mejorar las instalaciones de la EDAR de Maqua y para las modificaciones adicionales necesarias en el tratamiento de su agua residual de muy alto contenido salino.

Los técnicos concluyen como más idónea la alternativa cuatro para el diseño de las instalaciones, «ya que es la que menor superficie necesita y la que mayores impactos positivos presenta».

Esa alternativa plantea también la instalación de reactores de lecho móvil. «Se trata de procesos biológicos de cultivos fijos fluidizados en los que las bacterias se adhieren a unos soportes bastante finos y ligeros, denominados 'carriers', que se mantienen en suspensión en el tanque», explican los técnicos. Según este proceso, la biomasa se desarrolla en forma de biofilm adherida a esos soportes móviles, «creando una biopelícula que se va contrarrestando con la erosión producida por el movimiento de los soportes, lo que genera un desprendimiento de la biomasa permanente».

El objeto de la redacción del anteproyecto es la actualización de los sistemas de tratamiento para poder conseguir las calidades de vertido exigidas por el cambio de catalogación de las aguas del litoral por parte del gobierno del Principado de Asturias, pasando de 'Zona menos sensible' a 'Zona normal'. Esa catalogación exige un tratamiento más avanzado al existente para poder verter en dichas aguas, por lo que será necesario introducir un tratamiento biológico más avanzado, así como otras mejoras en las líneas de pretratamiento, fangos, etcétera.

En segundo lugar, existe una infiltración de agua salina a través del alcantarillado que hace que las características del agua residual que llega a la depuradora tengan una salinidad muy elevada, lo que dificulta en gran medida conseguir los objetivos de depuración previstos en el proyecto original que se puso en marcha con el final de la construcción de la estación de tratamiento en diciembre del año 2003.

Otro problema existente en Avilés, «y bastante excepcional, al menos en España», como aseguran los técnicos redactores del anteproyecto, es la existencia de concentraciones elevadas de gas sulfhídrico en varios puntos de las instalaciones. «En particular el caso es grave en el pozo de bombeo principal, al final del túnel del interceptor general de la margen izquierda de Avilés», recoge el documento.

La existencia de dicho gas ha producido a lo largo de los años un «deterioro grave» de la cúpula que protege las instalaciones. Los técnicos aseguran que las altas concentraciones de gas sulfhídrico «pueden ser debidas a la existencia de infiltraciones de agua salada debido a la particularidad de la explotación».

Otro problema que existe y que está relacionado con los anteriores, es la generación de olores, lo que hace necesario «cubrir los puntos en los que se produzca una mayor generación, así como actualizar los tratamientos de los mismos». Finalmente, se hace necesaria, según el anteproyecto, una «actualización del tratamiento de fangos».

Retraso presupuestario

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC), organismo dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica, confirmaba el pasado mes de enero a este periódico que la adjudicación de la redacción del proyecto y las obras de reforma no se producirá hasta finales de año. Es la razón por la que en los presupuestos del Estado, que fueron finalmente rechazados en el Congreso, no aparecía más partida económica que la genérica dentro del apartado de saneamiento en Asturias, en la que no se contemplan obras concretos.

La hoja de ruta del ministerio pasa por acometer a partir de ahora la declaración de impacto ambiental del anteproyecto de reforma de la depuradora. Esta declaración de impacto ambiental sería por el procedimiento simplificado.

El siguiente paso es la apertura del proceso de licitación de la redacción y ejecución de las obras de construcción de un nuevo edificio que sustituirá a la fallida cúpula que cubre desde su inicio la estación de tratamiento y depuración de aguas residuales de Maqua.

La licitación debería desembocar en la convocatoria de un concurso público que, según confirmó Confederación, sería de proyecto y obra. Es decir, que la empresa ganadora recibiría el encargo de redactar el proyecto y de ejecutar a su vez las los trabajos. Si se cumplen los plazos previstos, en el mejor de los casos la adjudicación sería a finales de este año 2019, por lo que tan solo sería necesaria una pequeña partida económica que saldría del citado epígrafe de saneamiento en los presupuestos generales del Estado. Por tanto, el grueso de la inversión para ejecutar la obra -alrededor de cuarenta millones de euros- quedaría pendiente de futuros proyectos presupuestarios del Gobierno central a partir de 2020.

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