El descanso solidario de los gatos

María Carbajo, autora de 'Gatunea tu vida', celebra la venta de mil camas para gatos. /  LVA
María Carbajo, autora de 'Gatunea tu vida', celebra la venta de mil camas para gatos. / LVA

María Carbajo celebra la venta de mil camas acolchadas a beneficio de la asociación Esperanza Felina

C. DEL RÍO AVILÉS.

Es 'la loca de los gatos' y a mucha honra. María Carbajo exhibe y lleva a gala su pasión por el felino doméstico porque los gatos son su debilidad y a ellos dedica todo su tiempo libre. La implicación de esta ordenanza del Centro del Profesorado y Recursos (CPR) es total desde que descubrió que su habilidad con las manualidades podía servir para ayudar a muchos mininos.

Comenzó a colaborar hace nueve años con la ONG Esperanza Felina con la confección de vaciabolsillos de piel y desde entonces el escaparte de productos no ha parado de crecer. Muñecos, sacos de pepitas, marcapáginas, libretas, cubre-transportines, felpudos, broches de fieltro y las camas acolchadas, su último 'invento'. Acaba de llegar a mil, unas ventas casi tan exitosas como los 'Calcegatos', el producto históricamente más demandado. No es de extrañar que la junta directiva de la asociación haya decidido eximirla del pago de la cuota. Su trabajo altruista es una de las vías de financiación más importantes de una asociación que desde marzo de 2010 ha rescatado a 924 gatos.

María se recuerda como amante de los animales desde niña. Su padre tuvo erizos, ardillas, grillos y lagartijas hasta que una gata siamesa Misi entró en casa y les robó el corazón. La 'locura' de verdad comenzó al independizarse. Primero fue 'Indi', otra siamesa que le regalaron sus primeros jefes, y después han llegado Abba, Noa, Kira y Senda, las cuatro gatas que conviven con ella y su marido en su domicilio y las probadoras oficiales de sus camas acolchadas.

La primera que confeccionó fue porque se le metió en la cabeza que Kira se rascaba debido a la hipotética alergia provocada por a una cama confeccionada con forro polar de dudosa calidad que le había comprado. Habilidosa como es con la máquina de coser, se puso manos a la obra y sacó una creación artesana que si bien no solucionó los picores de su gata, sirvió para actualizar el catálogo de productos que dona a la asociación. El éxito fue inmediato porque Carbajo asegura que «la gente de los gatos somos muy frikis». Lo constató con su primer producto: un vaciabolsillos decorado con una cara de gato. El primero lo cosió para regalar, pero luego les propuso a las chicas que fundaron la asociación fabricarlos para conseguir fondos porque «para rescatar gatos hace falta pasta». Hizo 150 vaciabolsillos «y volaron».

Al principio la venta era online a través de un foro y vía correo electrónico. Pero con la evolución de los blogs y de las redes sociales, el escaparate se amplió, facilitando todo el proceso. Su página en Facebook es 'Gatunea tu vida', pero no es el único mercado en el que expone sus creaciones. La implicación de María Carbajo la lleva a ella y a su marido a moverse por todos los mercadillos posibles. En Principets (Avilés), en Cantabria o en Valladolid. Van y vienen en el día con un montón de cajas en el coche con sus productos. «Al ser una asociación de voluntarios es difícil encontrar una disponibilidad plena. Hay gente que puede colaborar unas horas un domingo, pero no todo un día, así que siempre que puedo voy adonde me llamen», asegura María, quien reconoce en los gatos una pasión y también una terapia. Estar con ellos, pero sobre todo trabajar para ellos la llena. «Siempre estoy haciendo cosas. Me gusta y me lo pide el cuerpo. No podría estar parada. Todo mi tiempo libre es para esto», confiesa. Y falta que le hace porque 'Gatunea' maúlla más alto que nunca.

 

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