La dirección de Montrasa culpa a los subrogados de Alcoa de su quiebra

Una de las movilizaciones de los trabajadores de Montrasa pidiendo su reincorporación a Alcoa. / MARIETA
Una de las movilizaciones de los trabajadores de Montrasa pidiendo su reincorporación a Alcoa. / MARIETA

Su director, José Luis Traviesa, asegura que generaron deudas a la empresa por valor de 1,2 millones de euros y bloquean la solución

FERNANDO DEL BUSTO AVILÉS.

La dirección de Montrasa Maessa Asturias rompió ayer tres años de silencio después que comenzase un conflicto con un grupo de veintinueve trabajadores subrogados de Alcoa y que ha llevado a la empresa de montajes a su actual concurso de acreedores y a un paso de iniciar el proceso de disolución.

En esta situación, su director, José Luis Traviesa, lanzó ayer un mensaje de responsabilidad hacia la cartera industrial y la mayor parte de su plantilla, al tiempo que responsabilizaba al colectivo de veintinueve trabajadores subrogados del tajo de Alcoa de su crítica situación.

Así, recuerda que en abril de 2015 firmó un contrato de apoyo a la fundición y electrólisis en Alcoa-Avilés que incluyó la subrogación de veintinueve trabajadores. En ese proceso, negoció con el comité una reducción de los salarios «que eran sensiblemente superiores al convenio colectivo del sector».

«El contrato con Alcoa se rescindió porque generaba medio millón de euros de pérdidas» «Existen otros noventa puestos de trabajo que se encuentran comprometidos»

Sin embargo, al año, Montrasa rescindió el contrato con Alcoa, ya que en el primer ejercicio le había generado medio millón de euros de pérdidas. Las causas eran dos. La primera fue que la carga de trabajo fue menor de la prevista inicialmente, por lo que Alcoa aportó menos ingresos. La segunda «la invalidación por los tribunales del acuerdo de reducción de salarios».

Una vez rota la actividad en Alcoa, Montrasa Maessa rescindió el contrato con los veintinueve trabajadores, «en el entendimiento que serían subrogados por un nuevo contratista». Sin embargo, no sucedió así. En ese momento, la plantilla solicitó judicialmente su integración en Alcoa, lo que fue desestimado. También el despido de Montrasa por la razón formal de que no se gestionó con un Expediente de Regulación de Empleo (ERE).

En esa situación, en 2017 Montrasa se ve obligada a readmitir a 34 trabajadores y asumir una deuda de salarios y cotizaciones superior al millón de euros, lo que obligó a iniciar un concurso de acreedores en el que actualmente se encuentra.

Traviesa asegura que la compañía no tenía «carga de trabajo» para esa plantilla, por lo que se negoció un ERE que la empresa aplicó con veinticinco despidos el 31 de agosto de 2017. El expediente era recurrido y el Tribunal Superior de Justicia de Asturias fallaba contra la compañía que, a principios de 2018, readmitía a los trabajadores.

En esta situación, en mayo del pasado año, el Juzgado de lo Mercantil lograba la aprobación de un ERE con extinción de contrato para los trabajadores sin carga de trabajo, medida que ha sido impugnada por la mayoría de los subrogados

Para reconducir la situación, la dirección de Montrasa planteó una alternativa para reducir la deuda de 1,3 millones de euros, de los que 1,2 era con los trabajadores subrogados y 113.000 euros con acreedores comerciales. La primera posibilidad era una reducción del 90% de la deuda; la segunda convertirla en capital de la compañía. El pasado 17 de enero, el convenio fue rechazado con el voto de veinticuatro trabajadores y el único apoyo de seis.

El director de la empresa asegura que en esta situación, Montrasa se encuentra abocada a la «liquidación», aunque mantendrá sus compromisos con su cartera de clientes y las administraciones públicas, recordando que su gestión ha buscado la continuidad de la compañía y la pervivencia de «los otros noventa puestos de trabajo que se encuentran comprometidos».

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