El doble drama de la familia Campos

Jessica Castro y su pareja Juan Campos, junto al pequeño Thiago. / LVA
Jessica Castro y su pareja Juan Campos, junto al pequeño Thiago. / LVA

El pequeño Thiago sufre un cáncer hepático mientras sus padres, que viven en Avilés, se enfrentan a la deportación

SHEYLA GONZÁLEZ AVILÉS.

La situación por la que está pasando Jessica Castro, su pareja Juan Campos y su pequeño es complicada y dolorosa. Thiago Campos acaba de cumplir un año y lleva un mes ingresado en el Hospital Universitario Central de Asturias, donde le están tratando del cáncer hepático que padece y que le fue diagnosticado hace unas semanas. Pero las preocupaciones de su familia no se terminan ahí.

Mientras el pequeño Thiago lucha contra el cáncer con la quimioterapia como aliada, sus padres tratan de paralizar una orden de deportación. Son peruanos y llegaron a Avilés como turistas en octubre del año pasado, pues aquí reside el padre de Jessica. «Llegamos creyendo que una vez aquí podríamos proceder a la reagrupación familiar, pero resulta que no se podía hacer así, que teníamos que haberlo hecho antes», explica la joven, que no se separa de su bebé desde que está ingresado.

«Con todo el jaleo encima nos dimos cuenta que el pequeño se estaba poniendo malito. Fuimos al médico y nos derivó al Hospital San Agustín, allí nos dijeron que tenía una masa hepática pero que no podían definir más y que por eso nos trasladaban al HUCA», narra la madre. Una vez en Oviedo los peores diagnósticos se confirmaban, el pequeño, por aquel entonces de solo once meses de edad, tenía cáncer.

«Lo que necesitamos es que extranjería arregle los papeles de mi pareja para pueda trabajar»

La familia consiguió que el médico que les atiende firmara un informe de su situación que ha paralizado la orden de deportación, aunque no ha servido para retirarla. «Ahora estamos sin papeles y sin dinero porque no podemos trabajar. Lo que necesitamos es que extranjería arregle los papeles de mi pareja para que encuentre trabajo y así podamos subsistir», pide Jessica, que tiene otra hija de tres años.

La falta de medios económicos les ha llevado a organizar el 7 de julio, con la colaboración del bar Hakuna Matata de Rivero, una degustación gastronómica de pollo a la peruana con la que esperan recaudar fondos para mantenerse mientras Juan encuentra trabajo y dure el tratamiento. «Se están volcando con nosotros. Ahora mismo acumulamos algunos pagos a los que se sumará el viaje que tendremos que hacer a Madrid para una operación de Thiago», explica la madre. El pequeño se enfrenta ahora sesiones de quimioterapia para poder someterse a esa intervención, que no puede hacerse en Asturias y que obligará a sus padres a mudarse. «Nos costean el traslado del niño pero no el nuestro y nosotros no tenemos dinero para viajar a Madrid y vivir allí», lamenta la madre, que espera que se apunte mucha gente a la degustación, que tiene un precio de siete euros, para así conseguir superar esta situación por la que están pasando.

 

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